sábado, 29 de diciembre de 2018

Relatos Veraniegos I - 2019


USOS Y COSTUMBRES

Hay actitudes, eventos y normas que ya hemos incorporado con total naturalidad, nos parecen "correctas" y sin embargo provienen de no otra razón que el uso cotidiano y las costumbres que sobrevivieron los siglos.

Esta reflexión nace a raíz de esta cartilla que se reparte para el examen de manejo y que va a contamano de lo usual en casi todo el mundo. Y por esta razón me parece sumamente peligrosa. Aquí hay un ejemplo que no se soluciona educando a los miles de conductores que hacen lo contrario sino CAMBIANDO LA NORMA.
Y ya que estamos en época de vacaciones, aquí les cuento por qué en casi el 100% de los casos abordamos un avión del lado izquierdo de la nave o babor y por qué se llama así.
En la antigüedad los botes de río de pequeño calado no tenían un timón en la parte trasera como las grandes embarcaciones y las más modernas. Iba parado un timonel que simplemente manejaba un remo grande para dirigir la embarcación. Este iba parado del lado derecho o estribor del barco. Esta costumbre nació por el simple hecho que la mayoría de las personas son diestras y es el lado
adecuado para aprovechar esa condición. Estribor no viene de estribo, lo que daría una confusión en mi relato. Viene del holandés "stierboord" que a su vez deriva del germánico y que significa "el borde (del barco) del timón". Idéntica raíz tiene la palabra "steer" que en inglés significa timonear o manejar. Al colocarse en posición para mirar el timón y saber lo que hacía, el timonel quedaba de espaldas al lado o borde izquierdo del barco. Así pasó a llamarse ese lado "babor" que proviene de bakboord, lado de la espalda en holandés, similar a otras lenguas sajonas. Al acercarse a un puerto o plataforma de desembarque, estos botes lo hacían del lado de babor para no entorpecer el accionar del timonel. Y así hasta el día de hoy llegó esta costumbre, utilizando ese lado casi exclusivamente para abordar grandes trasatlánticos, subirse a un caballo o abordar un moderno avión de pasajeros.



Otra costumbre que proviene del romántico medioevo la heredamos de los gallardos caballeros en sus brillantes armaduras. Cuando dos o más de estos individuos cruzaban camino en alguna campiña europea, una muestra de cortesía y de señal que se viene en paz era levantar el visor y dejar a la vista del posible contrincante la cara y los ojos. Desaparecidos hace siglos los caballeros y sus pesadas armaduras, hoy se sigue representando el gesto de "levantar el visor" cada vez que dos uniformados se encuentran en señal de respeto.

Volviendo al tema: adelantarse en ruta debe ser un acto VERIFICADO POR CADA CONDUCTOR y las señales amables emitidas por quien va delante nuestro tomarlas solo como un indicio. Si hay contradicciones en ponerse de acuerdo con esto LA NORMATIVA RESULTA MUY PELIGROSA. No confiarse en el criterio ajeno. Viajen seguros en estas vacaciones por favor.



domingo, 14 de octubre de 2018

HIGH COST



Vamos a distraernos un poco del espantoso presente vernáculo. Other shit happens en el mundo y de eso quiero hablar.
Ando comprobando por enésima vez mi fiel apego a las leyes de Murphy, uno de los pensadores más importantes que dio el Siglo XX. Me compré un telescopio hace 20 días y desde el mismo día que lo recibí el cielo en San Pedro permanece cubierto. Salvo una noche clara que entre juego y juego y aprender a manejarlo logramos ver Marte y Saturno y uno que otro grupo de estrellas dentro de la total ignorancia sobre el firmamento que poseo por el momento.
Interesado en averiguar cuanto episodio de interés hay para ver en el cielo además del cuasi estático domo de estrellas y planetas vengo a descubrir varios episodios dignos de aquí a unos meses. Por ejemplo, una diminuto evento que parece ser digno de filmar es lo que llaman el "tránsito lunar" de la Estación Espacial Internacional" o ISS que sobrevuela la tierra desde hace varias décadas. Esto quiere decir que mientras miramos la luna que nos da un fondo claro y brillante, el aparatito (en realidad un edificio bastante amplio con enormes pantallas solares a sus costados), pasa por delante a los pedos y por un instante lo podemos ver, telescopio mediante.  
Desde nuestro patio se podrá ver este fenómeno el día 22 de octubre a las 18 hs 32 minutos y 32 segundos con 83 centésimas. Sí, tal como lees. No es el tren a retiro, es bastante más puntual el aparato. El cruce dura 1.6 segundos y pasa por un extremo de la imagen de la luna. Si quiero ver unas décimas de segundo más debo trasladarme unos kilómetros hasta la localidad de El Tala, ya en territorio Salteño, para verlo atravesar todo el diámetro lunar. Aunque ganas no faltan, prefiero la comodidad de casa.
Y a raíz de buscar este dato me vengo a enterar de como es la vida dentro del laboratorio espacial, varias de sus características, como se duerme, como son los baños, la comida, los ejercicios obligatorios para no perder masa muscular, etc. Y dentro de esas excursiones informales que los propios habitantes ofrecen también muestran la impaciencia que tienen por volver a la tierra después de permanecer largos meses encerrados en ese habitáculo ingrávido.
El pasado día 11 se lanzó desde el cosmódromo Baikonur (Kazakhstan) una misión a bordo de una cápsula Soyuz para el recambio de parte de los habitantes, entre ellos una chica que fue la que youtube mediante me hizo recorrer en detalle el interior del ISS y que planeaba su regreso para esta semana. En esta misión subía un astronauta yankee y un cosmonauta ruso. Este programa es el único que sigue muy aceitado entre las entorpecidas relaciones EEUU - Rusia. Muchos altos ejecutivos de la NASA estaban presentes en el lanzamiento.
Tanto el cohete MS-10 que pone el conjunto de carga y la cápsula con los tripulantes en órbita y la propia cápsula se llaman Soyuz. Tiene 3 etapas que se encienden en forma consecutiva para alcanzar la velocidad y órbita adecuada para después acoplarse a la ISS. La primera etapa que se compone de 4 tubos externos dura 2 minutos y medio (150 segundos) encendida y luego se separa del cohete principal. La segunda etapa se enciende un tiempo más y finalmente la tercera etapa permite alcanzar la velocidad y altura necesaria para dejar a la carga útil orbitando a merced de la primera Ley de Newton.
A los 119 segundos del lanzamiento, todavía durante la primera etapa, se produjo una falla en el cohete que sacudió a todo el conjunto de manera muy visible en el video de a bordo que transmitía en directo un primer plano de ambos pilotos y luego la transmisión se interrumpió. El asunto es que la anomalía produjo la entrada en funcionamiento de los procesos de seguridad, la cápsula se desprendió del cohete y volvió a la tierra en caída libre hasta una altura en que la terna de paracaídas se abrieron y tocaron tierra cerca de la localidad de Dzhezkazgan, todavía en en Kazakhstan. Los tipos sanos y salvos. Record Guiness de tiempo entre las dos localidades.
La cápsula Soyuz es hoy en día el único medio para mandar gente hacia el espacio y traerlas de vuelta. Un adminículo que ya supera el medio siglo, tiene un historial de seguridad bastante bueno. En 1971 transportó 3 cosmonautas a lo que fue la primera estación espacial, la Salyut 1, pero debido a una despresurización sorpresiva durante el proceso de reingreso murieron los 3 tripulantes. Fue la única tragedia producida en este vehículo. Un incidente durante el lanzamiento en 1983 cuando estalló el cohete todavía en tierra, los sistemas de seguridad funcionaron desprendiendo la cápsula y depositando sus tripulantes a salvo en tierra. Aparte de esos dos episodios centenares de vuelos cada pocos meses llevaron y trajeron tripulantes y personal de muchas nacionalidades a la ISS. Los norteamericanos no realizan vuelos tripulados al espacio desde 2004. Y la NASA le paga a razón de 80 millones de dólares el pasaje a los rusos para llevar a su gente.
Si bien la norma cuando algo así pasa es paralizar el programa espacial hasta que se termine la investigación, hay otro vuelo programado para el 20 de diciembre con un astronauta canadiense que está en veremos.
Rusia está empezando a sospechar que su programa espacial está siendo saboteado ya que desde 2010 vienen ocurriendo fallas no habituales en muchos de sus vuelos no tripulados que llevan víveres y equipamiento a la ISS. Esta semana fue la primera vez que ocurrió con un vuelo tripulado. Pero en el último vuelo de agosto apareció un agujero en la cápsula Soyuz que aun permanece acoplada a la ISS y que este cosmonauta Alexey Ovchinin debía investigar. Él, junto con su debutante compañero de ruta el estadounidense Nick Hague, tenían programados permanecer 6 meses en el espacio en lo que constituye el all inclusive más caro del mercado. Hoy está todo eso paralizado.
Los varados en el espacio en este momento son 3, la norteamericana Serena Auñón-Chancellor, el alemán Alexander Gerst y el ruso Segei Prokopyev, todos navegantes y ningún investigador. Llevan los 3 un total de 103 días en el espacio y por lo que vi del tour que hizo Serena hace pocos días tienen víveres como para largos años de estadía. El plan de escape ante una emergencia es tener acoplada una cápsula Soyuz-TMA de manera permanente y tiene capacidad para 3 pasajeros, razón por la cual la población permanente nunca es mayor a 3. Cuando es necesario disponer de más personal se acopla una segunda cápsula, siempre la rusa Soyuz.
Espero que mi suerte con el cielo cubierto termine antes del día 22 y por ahí pueda capturar el breve paso de estos 3 delante de la luna en un cielo aun iluminado por el sol a esa hora. Les aviso si todo sale bien.  


lunes, 30 de abril de 2018

THE DREAM IS OVER


Juan Romero tenía 10 años cuando su familia emigró de México hacia California buscando un futuro mejor. A los 17 años era todavía muy pobre así que para poder atender a la secundaria Roosevelt de Los Angeles necesitaba trabajar después de clase. Se iba al Ambassador Hotel donde trabajaba de botones. Esa semana era muy importante para el Hotel. Ahí se alojó Robert Kennedy mientras se desarrollaba la fundamental primaria demócrata que prácticamente le aseguraría la nominación a la presidencia por su partido. El primer día le tocó llevarle un pedido que había hecho a la habitación. Como era la costumbre, pensaba que algún asistente recibiría el pedido con total indiferencia y si la suerte le acompañaba recibiría una propina más o menos atractiva. Mayúscula fue su sorpresa al ver que el propio candidato era quien le abrió la puerta y no solo le recibió lo solicitado, sino que le estrechó la mano y le preguntó por su nombre y también su edad. Juan se sintió conmovido por la dignidad y respeto que por fin alguien mostró por él. Y se dio cuenta que la fama que precedía a Robert Kennedy tenía mucho de cierta. La primaria de California arrojó una aplastante victoria al candidato que prometía tolerancia racial, esperanza para los más pobres y el fin de la absurda guerra de Vietnam. Con la impresión de su primer encuentro todavía fresca, la noche del 5 de junio de 1968 Juan Romero se instaló en la cocina por donde saldría el ahora triunfante candidato luego de su discurso de agradecimiento. Quería felicitarlo personalmente y estrecharle la mano una vez más. Y efectivamente, RFK avanzó en su dirección durante la desconcentración. Lo miró con una sonrisa apacible que indicaba de inmediato que aun lo recordaba. Las manos se estrecharon en el preciso momento que sonaron 8 disparos, 3 de los cuales impactaron en el cuello y el hombro de Kennedy que inmediatamente se desplomó. Juan, con sus 17 años, se inclinó de inmediato con la intención de ayudarlo a reincorporarse. Nadie más se atrevió a reaccionar. Al verlo de cerca se dio cuenta que no iba a ser posible. Notó que el Senador movía sus labrios. Arrimó su oído y escuchó las palabras "¿Están todos bien?"  Y el propio Juan nos cuenta que sentía en ese momento que la vida de Robert Kennedy se desvanecía literalmente de entre sus manos. Y con ella sintió que se desvanecían las esperanzas que tenía de un futuro mejor.
                                                                                  

domingo, 1 de abril de 2018

RELATO DE PASCUAS


¿DIOS PRO o DIOS K?
El quehacer cotidiano nos puede parecer radicalmente diferente si uno lo percibe a través de los relatos de Clarín o de Página/12. Sobre esta dualidad volveremos en otro artículo. Hoy es Pascua y además de felicitar (etimológicamente hablando) a mis amigos se me late escribir algo relacionado a la fecha.
Las andanzas de Jesús nos llegan, entre otras fuentes, a través de los cuatro Evangelios Canónicos, el de Marcos, Mateo, Lucas y Juan. Hoy se sabe que ninguno de ellos los escribió y que fueron registrados décadas después por escribas cultos y formados en el idioma griego, que ninguno de los mencionados hablaba, menos escribiría.
Si uno los lee de manera convencional, o “vertical”, empezando por uno y siguiendo por los demás como están presentados en La Biblia, aparentan cuatro versiones de aproximadamente los mismos hechos. Pero si uno los lee de manera “horizontal” (como sugiere el erudito Bart Erhman, probablemente el más ducho de los estudiosos actuales), es decir, tomar un evento en particular y leer como lo cuentan los cuatro evangelios, nos damos con discrepancias notables, no solo en los detalles, sino en la esencia misma.
De por sí la Biblia tiene una impronta muy diferente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y hay mucha discusión entre los estudiosos sobre el por qué se anexó la Biblia Judía (Antiguo Testamento) a la Biblia de la nueva fe cristiana que nacía. La explicación más razonable es, desde mi visión, la que sugiere que los primeros difusores del mensaje cristiano encontraban más sencillo convencer a su feligresía que esto es una continuación anunciada de la fe que ya vienen profesando que un mensaje radicalmente diferente. En este sentido está escrito principalmente el Evangelio de Mateo que está lleno de referencias al AT y destinado a un público conocedor. 
Bill Maher, el conductor y humorista yankee que milita activamente por el ateísmo pero que proviene de una formación católica, señala con acierto que Dios padre hoy sería republicano pero que Jesús, su hijo es definitivamente demócrata. Uno es soberbio, vengativo, muy cómodo entre las clases acomodadas y el otro es un marginal de sandalias rodeado de pobres, hippies, prostitutas y ladrones. En términos vernáculos el Padre sería PRO, implacable con opositores y celebrando como necesarios asesinatos y soñando con una masa inculta y sumisa mientras que Jesús con sus subsidios al pescado, el pan y el vino, curando gratis y con un discurso populista sería hoy sin duda un militante K. 
En los Evangelios se nota, leyendo con detenimiento, este conflicto ideológico. El episodio más dramático se produce justamente la noche del jueves al viernes Santo previa a la detención de Jesús cuando él le pide al Padre que le saque de sus hombros el pesado yugo que se le asignó. Jesús, según Lucas, tiene dudas sobre la validez de lo que está por ocurrir, no le gusta, está aterrado y pide por una alternativa. Como sabemos, el Dios del antiguo testamento ni se digna en contestar. Él necesita ver sufrir, torturar y morir para perdonar los pecados del mundo mientras que Jesús da una formidable lección al impedir la lapidación de la adúltera expresando que el arrepentimiento es suficiente y condena el castigo físico. Son posturas diametralmente opuestas, desde lo concreto pero sobre todo desde lo moral. ¿Pueden estos dos personajes cohabitar en un mismo Dios? Volveremos sobre esto en otro artículo. 
A partir de esa noche en Getsemaní, ¿Cómo trascurren los hechos posteriores? Depende de la fuente. 
Lucas cuenta un vía crusis lleno de interacciones y diálogos. Mientras Jesús carga su cruz pasa frente a un grupo de mujeres que lloran desconsoladas y les dice (algo así): “hijas de Jerusalén, no lloren por mí, lloren por ustedes y sus hijos y por el destino que les aguarda…”. Aquí se muestra más preocupado por la suerte de estas mujeres que por el propio. Luego, siempre según Lucas, mientras lo están clavando al madero dice “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen…”. Y mientras agoniza en la cruz tiene un diálogo absolutamente coherente con uno de los ladrones. Un ladrón se burla de Jesús y el otro lo enfrenta diciendo “él no merece estar aquí, no hizo mal alguno” para luego dirigirse a Jesús diciendo “Señor, recuérdame cuando entres en tu reino”. A lo que Jesús responde “de verdad te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”. En este Evangelio de Lucas Jesús sabe perfectamente lo que le está ocurriendo y hacia donde va. Aparenta estar en control de la situación y termina diciendo “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” y muere. 
Los mismos hechos relatados por Marcos en el más antiguo de los Evangelios son muy diferentes. Jesús aquí recorre el camino hacia su crucifixión en total silencio, no habla con nadie, no dice nada mientras lo clavan a la cruz y agoniza sin decir palabra. Instantes antes de morir, en un tono de absoluta frustración grita: “Padre, ¿por qué me has abandonado?” y muere. Dramático y desgarrador, algo completamente diferente. Este desentendimiento entre hijo y padre me parece una visión descarnada y revolucionaria entre un mensaje opresor y represivo presente en el AT y otro mensaje de esperanza y lecciones de vida destinadas a este mundo y un protagonismo del marginal ausente hasta ese momento. Esta disociación entre los discursos y el sentido mismo del padecimiento de Jesús motivo de controversia entre padre e hijo es aprovechado al extremo en la excelente fantasía de Saramago “El Evangelio según Jesucristo”. 
Aquí dejo al lector la especulación sobre lo que puede haber ocurrido en base a dos relatos bíblicos muy diferentes: Jesús en una actitud distendida, didáctica y en control de la situación con un final conciliador hacia su padre o un Jesús absolutamente consternado, asustado y padeciendo a disgusto una situación que termina en una angustiada recriminación hacia su padre. 
Yo armé ya mi relato y hace muchísimo le solté la mano al Dios Padre, aquel que ordenó a Adán y Eva una vida llena de placeres pero sumidos en la ignorancia total y bajo amenaza permanente y me quedé con su hijo revoltoso que definió como bienaventurados a los pobres y excluyó de su reino a los ricos y privilegiados. Y ese relato a mí personalmente me cierra con una muerte a pura puteada, como me lo cuenta Marcos. Pero como siempre aclaro, es solo mi punto vista. Felices Pascuas amigos.

sábado, 30 de diciembre de 2017

LA MENTE EN EL LUGAR DEL CORAZÓN

En 2013 decidimos mudarnos a San Pedro. Un combo de razones pero las principales respondían a un grado de violencia y falta de funcionamiento de San Miguel como ciudad. Fui uno de los 100 que participó de la elaboración el Plan Estratégico en el año 2006 para la ciudad con la meta en 2016. Mientras la mayoría de planificadores insistían con caminerías, paseos y avenidas como lo que hoy se está haciendo en la costanera del Salí, un lustro tarde, lo mío insistía en la integración del individuo, la capacitación y su inserción como sujeto social y como poner a ejércitos de vendedores y limpiavidrios que pululan semáforos para nuestro malestar pero que lo hacen como alternativa superadora a salir a robar, a capacitarse en un oficio y hacer el seguimiento para garantizar su aporte a la comunidad, a valorar su rol y palanquear el autoestima. Totalmente realizable a mi modo de ver. Mientras que en cada reunión destacaban y aplaudían mis aportes en el documento final brilló por su ausencia completamente. El mismo equipo de consultores logró incorporar este aspecto como pata fundamental en la transformación de Rosario, Santa Fe. Aquí ni una palabra.
Volviendo al cambio: la mudanza significó un esfuerzo titánico. Yo tengo oficio, creo que fue la mudanza número 30 en mis 57 años de vida que llevaba entonces. Y me banqué el esfuerzo porque la visualizaba como mi última. Casa y fábrica. Llegué a 20 viajes en camioneta cargada a lo largo de varios meses cuando dejé de contar. Por suerte mi mujer se encontraba en Europa ese semestre y no tuvo que padecer esas travesías nocturnas con la Ranger hasta el moño. Luego se sumaron 3 viajes más en camión con grúa que me facilitó un amigo. Terminado el largo proceso quedaba entregar el enorme local en Tucumán que había funcionado de fábrica y vivienda por casi 3 años. Un pibe con motocarro nuevo se dedicaba a sacar todo lo chatarreable: hierro, aluminio y todo tipo de recortes y materiales que no trajimos a San Pedro.
Lo último que quedaba eran toneladas de papeles de la oficina. Facturas, remitos, recibos, intimaciones, folletería que se acumularon por décadas. Estaba a una cuadra de Campo Norte. Se me ocurrió salir a buscar alguien con un carro para que venga a sacar esto último cosa de pegar luego una barrida liviana y entregar la llave. Luego de un par de vueltas y ya casi resignado al fracaso encuentro a dos pibes al trote arriba de un carro. No más de 12 o 13 años el mayor. Y si bien detesto el trabajo infantil se me ocurrió que sacar papeles y darme una mano y retribuirles acorde los ayudaría al menos para un par de días. Los paro, les explico la situación y me siguen de inmediato. Entran por el amplio portón sin problemas y estacionan jardinera y bicho de tal suerte de quedar a tiro de la pila de papeles.

Cumplo con la ceremonia de pedir presupuesto una vez que miran la magnitud de la tarea. Me quejo un poco de la cifra para que no piensen que se quedaron corto pero ya en mi mente había decidido pagarles eso y un poco más. Es muy diferente para mí un servicio que necesito una vez que algo que voy a requerir periódicamente. Nunca voy a ser millonario pero soy feliz.
Mientras empiezan de inmediato a cargar los papeles, carpetas y demás elementos noto que el mayor era el predispuesto a la conversación. El hermanito menor se dirigía de vez en cuando solo a su hermano y casi en secreto. Con el intercambio animado me sumo a la tarea para ganar tiempo. Luego de varios minutos y con el carro semi lleno noto entre las carpetas aún en el suelo una con dibujos de mi hijo. La separo y la miro. Borradores, ejercicios, todos sensacionales como es su costumbre. La dejo a un lado para llevármela. Los chicos siguen cargando pero entre los papeles sueltos quedaron un par de dibujos más. El mayor los alza entre un montón más y ya presto a tirarlos en el carro alcanza a notar uno. Se queda paralizado. Mientras que con una mano frente a su cara estudia con cuidado el dibujo de la otra lentamente van cayendo las hojas que estaba por arrojar. Luego de un rato nada despreciable levanta la vista y me pregunta mientras señala el dibujo con la mano ahora desocupada: “¿quién dibujó esto?”
“Mi hijo” le respondo. Luego de otro rato mirando me pregunta con toda precaución: “¿Me lo puedo quedar?”.
“Claro” le respondo.
Y antes de seguir con su tarea se pone a revolver lo que había en el suelo y encuentra dos hojas más. Las junta a las 3 con cuidado y las deja a un lado.
Un mar de emociones, de ideas, sensaciones y frustraciones pasan por mi cabeza. Y ese peso sobre los hombros que siento desde la infancia, como si tuviera que cargar toda la injusticia del mundo sobre mi espalda. Qué lo parió.
Ese pibe, sensible, perceptivo y capaz de reaccionar frente al arte es la cara que yo veo cuando hablan de AUH, cuando mencionan una netbook del gobierno, cuando se menciona la copa de leche. Ese pibe que probablemente el día de mañana salte una tapia para robar una bicicleta o le arranque la cartera a una chica y salga corriendo tiene o debería tener otra oportunidad. Otra vida es posible. Cualquier intento es válido y tendrá mi apoyo. ¿Qué alternativa le estamos dando como sociedad, como comunidad organizada a un par de pibes que a esa edad deben andar acarreando basura ajena para intentar sobrevivir? Nos molestan cuando molestan. ¿Pero que dice eso de nosotros mismos, como comunidad? ¿Quién sin ponerse colorado puede endilgar la más mínima culpa en el otro si estamos dando la espalda a estas situaciones de carne y hueso? Un par, un semejante, un ciudadano, un hermano que convive en nuestra misma comunidad.
Yo me desgasto hablando de política no por peleador, no por meras ganas. Lo hago porque no solo me apasiona, me indigna el mundo en que vivimos y el nivel de individualismo y egoísmo que impera como media. Me indignan los que admiran a Ayn Rand, empezando por nuestro presidente que menciona uno de sus libros como integrante del par que leyó. La alabanza del egoísmo. Mi mente la mueve el corazón. Y sí, soy de izquierda, soy romántico. También tengo sangre y pasión para denunciar a diario esto que nos pasa. Por eso toco blues, por eso me enojo. Y por eso soy feliz sabiendo que al menos algo hago para intentar cambiar el lugar que me rodea, pensando que al cambiar mi aldea puedo cambiar el mundo.
Cuando ya los pibes terminaron su tarea el mayor agarra las hojas separadas y con el cuidado que puede las enrolla y las mete dentro de su remera y se sube a su carro. Le pregunto por último “¿te gustan los dibujos?” Me contesta con un simple “Sí” pero no es solo la palabra, era la intensidad con que lo dijo y la luminosidad de sus ojos. Y alzo la carpeta con el resto de los dibujos y le entrego. “Tomá, cuidalos”. Se le abren los ojos y no puede reprimir una sonrisa de asombro, sin saber que contestar.
Son dibujos de mi hijo, pero a mi hijo lo tengo. Yo puedo darme ese lujo. Este pibe no sé si tuvo un lujo alguna vez. No sé cuántas oportunidades como las que yo tuve cruzarán su camino. Ni una temo. ¿Cómo no sentir empatía? ¿Cómo no indignarse con la indiferencia, o peor, con el enojo del opulento que patalea porque debe pagar un punto más de impuestos sobre sus ingentes fortunas muchas veces amasadas a costa de estos hermanitos que deben revolver entre la basura para poder acceder a un picolé una vez a la semana?
Los miré alejarse hacia el Campo Norte, el caballo viejo y cansado, los hermanitos abrazados sobre el asiento y la carpeta azul prolijamente acomodada entre las tablas.
Amigos, no pretendo que cambien, no pretendo que compartan. Solo quiero que intenten comprender de donde sale mi vehemencia al expresar mis ideas. Son vivencias las que me formaron, no solo libros o ciertos intelectuales. Mi mente solo se acomodó a mi corazón.
Un muy feliz finde y que el 2018 les devuelva tanto como lo que ustedes deseen para el prójimo. Fuerte abrazo.


viernes, 8 de diciembre de 2017

Relatos Veraniegos I

ESQUEMA PIRAMIDAL – Una Pasado Esquivo
Luis O. Corvalán

Los que leen mis escritos con cierta continuidad habrán notado que un tema recurrente en mis artículos es la Biblia, en particular el Nuevo Testamento. Y también sabrán o habrán deducido que soy agnóstico y particularmente no creo en el relato bíblico como tal. Pero como obra literaria, como reflejo de procesos históricos y las propuestas filosóficas que insinúa es fascinante. Se encierra dentro de una costumbre que adopté hace muchos años: estudiar con bastante dedicación los temas en los que descreo o cuestiono para fundamentar con precisión mis discrepancias. Veo con alarmante frecuencia a amigos y demás que debaten furibundamente oponiéndose a autores, filosofías, diarios, libros o puntos de vista que por no coincidir desconocen por completo. Mi posición, en este caso de la Biblia, es al menos de profunda admiración.
En un momento de mi vida, hace poco más de una década, se me dio por estudiar las religiones que florecieron en USA en el siglo XIX y algunas del siglo XX. Me concentré en las más exitosas, por decirlo de alguna manera: Los mormones o “Latter Day Saints” (Santos de los Últimos Días), los Adventistas y los Testigos de Jehová. Para un escéptico tirado a racionalista como intento definirme a veces, estas religiones tienen una serie de curiosidades particulares pero también aspectos estructurales en común. Para dar respiro a los católicos, ámbito en que me crié y conozco en profundidad, vamos a arrancar esta serie de lecturas breves para el verano con una pincelada curiosa de los Testigos de Jehová.
Esta religión, como tantas otras, nació,  al igual que muchos partidos políticos y corrientes internas, del despecho. Su fundador Charles Taze Russell lanza su micro emprendimiento como resultado de sus desacuerdos con sus socios estudiosos, en particular uno llamado Nelson Barbour, un Adventista que anunciaba la venida de Cristo en 1878, del que tomó sus primeras ideas. A diferencia de Barbour que quedó algo golpeado cuando 1878 pasó sin novedades, Russell siguió adelante y en 1879 publicó su primer número del “Atalaya” y para 1881 co-fundó la Zion's Watch Tower Tract Society que hoy se conoce popularmente como los Testigos de Jehová. Ni remotamente tan delictiva como la historia de Joseph Smith, fundador de los Santos de los Últimos Días y que será motivo de mi próxima entrega, los delirios filosóficos e interpretativos de Russell son tan extremos que los Testigos actuales ocultan o directamente desconocen porque son cuidadosamente ignorados en las Congregaciones. Aquí resumo una de las tantas curiosidades.
Russell sostuvo hasta su muerte (1916) que la Gran Pirámide de Giza fue construida bajo la supervisión de Dios. El gran “testigo de piedra” de la presencia de Dios, solía llamarla[1][2]. Hoy en día los eruditos serios dedicados a estudios bíblicos deben como mínimo dominar el griego clásico, idioma en que fue escrito el Nuevo Testamento y eventualmente el hebreo, si el estudio incluye el Antiguo Testamento. Russell, como la mayoría de los eruditos de su movimiento (Frederick W. Franz el más conocido), no manejaba ninguno de esos idiomas y el estudio bíblico se limitaba a la célebre versión en inglés conocida como La Biblia del Rey Santiago, una formidable pieza literaria que es una traducción al inglés de la célebre Biblia de Erasmo de Roterdam escrita en latín (traducción conocida como Vulgato) por encargo del Vaticano cuya primera edición apareció en 1522 y la cuarta, corregida por el mismo Erasmo, en 1527. Esta obra de Erasmo merece una historia aparte que intentaré incluir en esta serie[3].  
Volviendo a Russell, sus estudios bíblicos se limitaban por fuerza a autores en inglés. De mediocres estudiosos como John Taylor y Joseph Seiss, entre otros, Russell extrae los vínculos del Dios hebreo con la gran pirámide de Giza. La Biblia en piedra, llega a llamarla. Y en su tumba hoy existe es una pirámide de piedra que confirma esta creencia. La curiosidad relatada es cuidadosamente ignorada en la actualidad porque no hay evidencia alguna, con el avance de los conocimientos en historia y arqueología, que sostenga la interpretación de Russell. A tal punto esto que hace unos meses cuando a unas señoras que regularmente llaman a la puerta para promover la particular visión de la realidad de los Testigos les mencioné las teorías abandonadas sobre la gran pirámide me lo negaron enfáticamente. Para desgracia de los propios Testigos, el culto arrancó y continua como una gran imprenta que deja todo por escrito, lo que hace difícil negar el caprichoso y cambiante sendero de interpretaciones sobre el que se asienta esta fe.
Para cerrar este primer relato y que da una vuelta de tuerca sorprendente a la interpretación de Russell es que a su muerte fue sucedido por Joseph F. Rutherford, un abogado luego convertido en juez que fue el que organizó a los Testigos en el gran aparato de difusión que es hoy, instalando la obligación de las visitas puerta a puerta y centrando en un gran cuartel general el manejo mundial de la organización. Él personalmente supervisó el montaje de la pirámide de piedra que acompaña la tumba de Russell en 1921 pero ya para 1928 descartó todo significado bíblico de la Gran Pirámide, incluso sugiriendo su construcción como de origen satánico[4]. Así se abandonó casi 50 años de enseñanzas que le daban a la Gran Pirámide un rol predominante en la doctrina de los Testigos de Jehová. En un número del Atalaya de 1956[5] mencionan al pasar que “otros” afirman que la Gran Pirámide fue construida bajo inspiración divina y menciona a John Taylor pero evita mencionar a Charles Russell negando completamente uno de los pilares de su doctrina, fundacional en esa particular religión.
Pirámide en la Tumba de Charles Taze Russell
Pittsburg, Pennsylvania
Para concluir expreso mi humilde opinión sobre la Gran Pirámide. Lejos de suponer una inspiración de dioses y demonios, en este tema al igual que en muchos, no tengo empacho en aferrarme a mi frase favorita: “no lo sé”. El imaginario que esclavos hebreos construyeron la pirámide que abrió la puerta a afirmaciones como las de Russell y Taylor y enfatizado por Hollywood (Los Diez Mandamientos | Cecil B. De Mille | 1956) está siendo rebatido por estudios recientes que fijan el año 2530 antes de Cristo como la fecha más probable de su construcción, sin esclavos. También con estudios que arrancaron en 1977 hoy se sabe que en los alrededores de las pirámides existió una gran ciudad destinada a los trabajadores que lejos de ser esclavos gozaban de buenas condiciones y trato, siempre bajo estándares de aquella época. Estas comodidades incluían panaderías industriales, guarderías infantiles y otros apoyos logísticos para los constructores[6]. El pasado es una construcción dinámica que avanza junto con el presente y futuro. La mente abierta permite evolucionar en las interpretaciones y que nuevos descubrimientos no signifiquen tener que ocultar previas afirmaciones categóricas que no solo dan una interpretación luego demostrada errónea, sino que en algunos casos obligan a comportamientos represivos que limitan o condicionan la búsqueda de la realización personal, el acceso a la salud o simplemente una carga innecesaria de culpa que luego se abandona con embarazoso sigilo y negación. Solo una opinión, porque también, en el fondo, yo no sé.




[1] Chapter 10—THE CORROBORATIVE TESTIMONY OF GOD'S STONE WITNESS AND PROPHET THE GREAT PYRAMID IN EGYPT – Charles t. Russell - 1891
[2] Watchtower, June 15, 1922, página 187
[3] Erasmus, Johan Huizinga, Ed. Ad Donker, Rotterdam, 2001
[4] Watchtower, Nov 22, 1928 
[5] Watchtower, May 15, 1956 Páginas 297-300
[6] Harvard Magazine – July-August 2003 – Jonathan Shaw – “Who Built the Pyramids”

sábado, 2 de diciembre de 2017

MAXWELL PERKINS – EDITOR DE GENIOS



Mi viejo en su juventud escribió un libro que, google mediante, descubro que aún se referencia como definitorio del “Postmodernismo” en la literatura hispanoamericana. El período brillante entre las dos grandes guerras del siglo XX. Ese período tiene un correlato en la literatura norteamericana que por suerte el destino puso parcialmente en mis manos. Si bien mi especialización cayó en la técnica, el ambiente en que pasé mi primera infancia me iba a conducir hacia las letras tarde o temprano. Yo había ya leído libros al azar durante mi primera década de vida donde por alguna razón la historia y las biografías me fascinaron más que la ficción, tan proclive a esas edades. Theodore Roosevelt, Abraham Lincoln y la historia de la Segunda Guerra Mundial fueron mis primeros temas “serios” entre los 8 los 11 años. Sin descartar las novelas detectivescas de los Hardy Brothers, el equivalente masculino de Nancy Drew, destinadas ahora sí a los pibes de mi edad. Esto me depositó unos años después en las manos de Arthur Conan Doyle cuya obra completa me devoré en menos de un año. Cuando mi viejo se percató que yo pasaba cuantiosos minutos mirando los lomos de su extensa biblioteca entró en acción. Se levantó de su silla, fue directo a sacar dos libros y me dijo “empezá por aquí”. Me prestó “El señor de las Moscas” de William Golding, que ganaría luego el premio Nobel de Literatura, y “La Naranja Mecánica” de Anthony Burgess, contemporáneos y británicos ambos. Ahí arrancó un proceso que me llevaría por hitos caprichosos de la literatura del siglo XX. Ahora entro en tema:
Volviendo al período post moderno, el azar y Netflix me regaló la película “Genius” que en castellano tiene el insulso nombre de “Pasión por las Letras” y cuyo título original también despista un poco, ya que la peli va de la vida del editor Maxwell Perkins, el “Editor de Genios” como es el correcto nombre del libro en que se basa el film. Escrito por el biógrafo Andrew Scott Berg que se paseaba por los pasillos de la Universidad de Princeton mientras nosotros vivíamos a pocos kilómetros y mi viejo en la Universidad de Rutgers escribía el mencionado libro, este autor relata la vida de un editor de New York que descubre nada menos que a Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemmingway y Thomas Wolfe. El film recorta la narrativa a un período breve que arranca en 1929 y relata la relación entre Perkins (Collin Firth) y Wolfe (Jude Law) y sus esposas (Laura Linney y Nicole Kidman respectivamente). Los otros dos autores que conforman el selecto grupo de “genios” a que hace referencia Berg en su libro lo interpretan Guy Pierce y Dominic West (The Affair). El trío de autores forman parte de lo mejorcito de la literatura de ese período. Fitzgerald y Wolfe morirían jóvenes, probablemente por eso se los conoce como “la generación perdida” de la literatura norteamericana.
La película que se estrenó en 2016, dirigida por Michael Grandage, un director teatral inglés, me emocionó como pocas películas que vi recientemente. Con un 50% de aprobación promedio entre críticos y público más aprecio mi reacción ante el film (por alguna neurosis personal no me gusta gustar del gusto masivo). Aunque los personajes son principalmente estadounidenses, la producción y los actores son predominantemente ingleses, incluso la locación que se supone New York y sus suburbios fue mayormente filmada en Manchester.

Para un día de lluvia, para los amantes de un buen guión, buenos diálogos y los conflictos humanos recomiendo esta película aunque no se hayan visto tan identificados con esta época y sus letras.  

jueves, 13 de abril de 2017

LA MUERTE DE JESUS - Probables Fechas

Luis O. Corvalán – 5 de abril de 2015

En un espantoso tema Arjona descorcha la frase “no le quites años a tu vida”. Se me vino a la memoria cuando investigué las andanzas de Jesús dentro de un probable contexto histórico. Aquí mi razonamiento.
Mencioné hace pocos meses los estudios que apoyan la idea que Jesús nació entre el año 4 y el 6 antes de Cristo. Los astrónomos, especialidad antigua si las hay, hacen frecuentes apariciones en los relatos históricos y eso nos permite hoy determinar con exactitud la fecha de ciertos eventos. Por ejemplo, se sabe ya bastante certeramente que Herodes el Grande murió después del 13 de marzo (eclipse lunar) y antes del 10 de abril (Pascua) del año 4 antes de Cristo. Los relatos bíblicos ubican a Jesús naciendo durante el reinado de Herodes, razón por la cual no pudo nacer después de esta fecha. Este tema ya lo desarrollé.
Hoy, Pascua, quiero hablar de su muerte. En las escrituras, tanto los 4 evangelios canónicos como en los otros evangelios hay muchísimas referencias al oscurecimiento del cielo y muchos hablan de un terremoto el día que Jesús muere. Esto es un dato astronómico de enorme valor. Y hay muchísimas referencias de textos no bíblicos de un evento que puede responder a esto relatado por los evangelios. Un eclipse total cayó sobre Jerusalén el 24 de noviembre del año 29. Este eclipse duró 1 minuto y 15 segundos. La fecha coincidiría con la edad que popularmente se le atribuye a Jesús para cuando muerte, unos 33 años. Pero esa fecha tiene un inconveniente: no coincide con la celebración de las pascuas.
En el año 32, en cambio, ocurrió un eclipse total según muchas crónicas de la época que oscureció Jerusalén por un período excepcionalmente largo para este tipo de fenómenos. Este evento se vio en muchas partes del imperio romano y fue muy documentado. Flemón, un historiador de la época de Adriano, menciona un eclipse largo durante las Olimpíadas número 202, realizadas en el año 32 (se celebraron religiosamente cada 4 años desde el 776 antes de Cristo hasta el año 394 de los nuestros). En una carta de Pilatos a Tiberio menciona también el oscurecimiento iniciado a la hora sexta y prolongándose por “horas” y cita también el terremoto. Este hecho también se ubica en el año 32. Desde Heliópolis, Egipto, el personaje conocido como Pseudo Dionisio escribió que pudo observar el eclipse desde allí a la misma hora. Eusebio menciona el oscurecimiento y lo ubica en el año 18 del reinado de Tiberio, que asumió en el 14, lo que da también el año 32.
Tomando todas estas referencias históricas parece que la descripción de la crucifixión indica que debió ocurrir ese año, el 32 de nuestra era. Pero ahí mete la cola la astronomía moderna. Primero, está la duda de que la mención bíblica se refiera a un eclipse de sol, ya que la pascua, según el calendario judío, va de la mano del calendario lunar y coincide siempre con la luna llena y esto ubica a la tierra entre el sol y la luna, sin posibilidad de eclipses. Pero un eclipse largo se produjo el 19 de marzo del año 33 visible desde vastas regiones del imperio pero no desde Jerusalén. Eclipses largos y totales se vieron en Jerusalén en el año 27 y 45, lejos del año supuesto para la crucifixión. Un investigador norteamericano del Instituto de Astrofísica de Canarias reflota la teoría del eclipse total del 24 de noviembre del año 29, ya que un software de la NASA le permitió ubicar el eclipse total en Jerusalén a las 11:04 del mediodía. Esta referencia astronómica bastante contundente lo ubica a Jesús muriendo a sus 33 años pero lejos de las pascuas. Los relatos históricos, en cambio, lo dan muriendo entre el 3 y el 7 de abril del año 32, en plena Pascua, coincidiendo con los relatos bíblicos, pero con unos maduros 36 años como mínimo.

Yo, a puro pálpito, me inclino por esta última fecha, respaldada por abundantes documentos y por el relato del propio Pilatos a Tiberio que a las postres le generarán una reprimenda que es un tema fascinante para otro relato. El oscurecimiento mencionado por todos no pudo ser verificado por la astronomía moderna, pero que ocurrió algo en el 32 no tengo casi dudas. Solo quería compartir estos datos con mis amigos en este día tan importante. Y aunque sus casas, como la mía, estén ligeramente desordenadas, les deseo a todos: FELICES PASCUAS.         

miércoles, 22 de febrero de 2017

EL MACHADO QUE HABITA EN MI

Yo nací en castellano. Pero casi de inmediato empecé a crecer en inglés. El castellano era ese idioma que hablaba en casa. Todo lo demás era inglés. Los amigos, la TV, los vecinos, los compañeros, el diario, el aprendizaje formal de la escuela. Y así aprendí a escribir, a leer y a pensar en inglés. Para cuando cumplí 11 yo sentía que dominaba el idioma, para esa edad. Ortografía, gramática, sintaxis, comprensión de textos, capacidad de síntesis, composición. Superaba a la mayoría de mis compañeros que habían nacido en inglés. Ya estaba abocado a la lectura. Había pasado por biografías de ilustres, las novelas detectivescas para adolescentes de Flanklin Dixon, la contraparte masculina de las novelas de Nancy Drew. Y ya había navegado por las tinieblas de Edgar A. Poe. Me leía todo.  
Antes de cumplir los 12 regresé a Argentina. Fue una movida intempestiva, traumática y desde mi punto de vista, totalmente inconsulta. Y Argentina estaba en castellano. Idioma que no leía ni escribía, ni era habitué.
No era algo tan imposible de aprender. La escritura era mucho más intuitiva que en inglés. Pero recién empezaba, arrancando a los 12. Al alcanzar los 14 el inglés abandonado ya mostraba señales de óxido, debía esforzarme para recordar cómo escribir ciertas palabras. Solo el cine me mantenía mínimamente en forma. Y el castellano era de una torpeza de principiante. Tomé conciencia que ya no dominaba ningún idioma. Me costaba decidir en qué leer, mientras pensaba en inglés mi entorno era en castellano. Una tierra de nadie depresiva y frustrante. Solo la pasión por su profesión de Oscar Aguirre, el mítico profesor de literatura del Instituto Técnico y sucesor de mi viejo en ese cargo, me mantenía encendida alguna esperanza de superar mi arranque tardío y falta de oficio.
Durante esas tribulaciones descubrí a Joan Manuel Serrat y por él llegué a Antonio Machado. Primera vez que las letras en castellano me llamaban la atención. Y no me conformé con el disco. Me compré un libro. A pesar de mi limitado vocabulario, lograba una belleza exquisita con palabras que yo entendía. Algunas de las palabras se me piantaban, pero aún entonces se “sentía” bien. Poe sostenía que la poesía llega al alma, a diferencia de la prosa, que llega a la mente. Y allí llegaba este sevillano, al alma.

Así empecé a hacer las paces con el idioma. Entré de la mano de Machado. Hoy fue su día. Murió en el exilio, perseguido por los incorrectos, los condenados por la historia, los nadies, un 22 de febrero de 1939. “Lo nuestro es pasar” decía. Y sí, él pasó. A lo grande. Este profesor rural, humilde, sensible, que sería la mayor expresión entre enormes contemporáneos de una España perdida que no terminaba de morir ni acababa de nacer, como bien lo describió. Mi agradecimiento y homenaje por tanta belleza, por tanto ejemplo, por tanto arte.   

jueves, 16 de febrero de 2017

GEOMETRÍA, SOLEDAD Y FÚTBOL

Yo aterricé en Argentina a los 12 años. Había participado en deportes toda mi infancia pero ni por descuido tuve que patear una pelota redonda. Mis años en USA alternaban entre el baseball, el basketball y el football. Este último era el deporte donde me destacaba. Era receptor.
Aquí había un deporte gravitante que se practica año redondo en estadios, potreros y calles de barrio. Y por supuesto los chicos de mi edad ya manejaban con cierta decencia “la pelota”, así a secas, entendiéndose inequívocamente que es la redonda del fútbol, deporte mundial.
A los pocos meses me tocó ir a veranear a un pueblito de Córdoba y ahí había un grupo enorme de chicos de mi edad provenientes principalmente de Buenos Aires, la propia Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán. Y a las semanas de llegar se organizó un partido de fútbol que aparentemente era tradicional todos los años. Se armaban dos equipos que se llamaban Buenos Aires y Córdoba. Los porteños eran mayoría así que en equipo cordobés se incluían a los santiagueños y tucumanos. Y yo estaba ahí, mirando desde la orilla de la cancha como correspondía a alguien que nunca había jugado a tan trascendente deporte. Yo estaba parado detrás del arco de los cordobeses. El partido era re interesante, había buenos jugadores de ambos lados. El arquero cordobés estaba ahí por compromiso. A esa edad todos quieren jugar y quedar al arco es un castigo para el circunstancial pibe. En un momento dado, cuando el partido estaba promediando y bastante caliente, un jugador del equipo de Córdoba sale de la cancha no recuerdo por qué. El arquero desesperado ve su oportunidad y quiere salir corriendo a ocupar su lugar. Mira alrededor con cara de necesidad y me ve. Inmediatamente me grita: “vos quedá al arco, yo tengo que jugar.” Así, como si quedar al arco no calificara como “jugar”. Antes de que pudiera decir “esta boca era mía” veo que el partido prosigue y no hay nadie en el arco. Me ubico más o menos en el lugar correspondiente y empiezo a focalizarme en la pelota.
Veamos en qué consistía mi experiencia en el “football”. El receptor es el que corre hacia adelante sin la pelota a la espera que el “mariscal” despache un pase que en el caso que lo baraje sin que toque el piso se considera “completo” y un gana mucho terreno hasta que un rival te voltea. Para poder atrapar la pelota debo eludir a un marcador que se pega a uno como chicle. Si decido correr en profundidad y mi marchador me sigue atrás, el mariscal debe tirar una pelota “llovida” que pase por sobre el cuerpo de mi marcador y yo debo atraparla por sobre mi cabeza con los brazos extendidos hacia adelante y mi cabeza mirando hacia atrás en dirección de la pelota que se acerca. Y es una pelota ovalada, más chica y puntiaguda que una de rugby. Si decido engañar a mi marcador y quedar entre él y el pasador, aquí hago contacto visual y me tira un pase recto apuntando a mi pecho. O si al eludir a mi marcador quedo corriendo a lo ancho de la cancha con el marcador detrás el pase irá un metro delante de mí para quedar inalcanzable al rival. Yo había desarrollado estas habilidades muy particulares que ahora en Argentina me eran totalmente inútiles. O al menos eso creía.
No pasaron muchos segundos en el partido hasta que un par de rivales se acercan al arco con la pelota dominada y antes que la defensa pueda interponerse uno de ellos patea al arco. Una pelota redonda que se dirige en mi dirección era algo que me resultaba familiar. No solo eso, más sencillo. Algo redondo es más previsible que algo ovalado. Sin ningún esfuerzo la atrapo. No atajar, tirarla por ahí, o despejar al corner. Atraparla, no dar rebote, dejarla pegada a mi pecho. Memoria muscular, lo llama un amigo músico. Mis compañeros quedan sorprendidos. Nunca me habían visto jugar. Y así prosiguió el partido, me atajé absolutamente todo, no pudieron hacer un gol más los porteños. Y me parecía un privilegio casi vergonzante que yo podía usar las manos y los demás no. Una pavada me latía. Así me introduje al más popular de los deportes.
Me fascinaba quedar al arco. Pero con el correr de los meses comprendí que es el más solitario de los puestos. Y el más ingrato. Si tu equipo llega a perder por 1 a 0 y vos tenés algo que ver con el gol rival queda la sensación que sos el culpable de la derrota. Nadie culpa de la derrota a los otros 10 que durante una hora y media no pudieron hacer un puto gol en un arco rival de casi siete metros y medio de ancho por casi 2 y medio de alto.
Mientras desarrollaba ciertas destrezas propias del nuevo puesto yo ya había arrancado de lleno con mi formación técnica. Esto permitía saber que la trayectoria de la pelota era una parábola y si el pateador dominaba el “chanfle” podía semejarse a una hipérbola. Pero siempre respeta una simetría casi religiosa. Un perro adquiere esa virtud de pronosticar la parábola de manera muy precisa. Arrojale un trozo de comida y la atrapa al vuelo. Eso es predecir la trayectoria.
Todas estas memorias y reflexiones volvieron a mi mente al ver las tribulaciones que está pasando el nuevo arquero de Boca Axel Werner. Alcancé a ver los 3 goles que le convierte Aldosivi a Boca hace una semana y que pusieron en duda al pobre arquero. Y si, en al menos 2 de ellos tiene algo de responsabilidad. Veamos en detalle.
El primer gol es producto de un patadón que se origina dentro del campo de Aldosivi. Estamos hablando de más de 50 metros de trayectoria. En términos deportivos esto es una eternidad. La trayectoria de la pelota es una parábola perfecta. El arquero debe saber que al alcanzar su máxima altura el resto de la trayectoria es un reflejo perfecto de lo ocurrido hasta entonces. Hay una mínima diferencia pero que no hace a lo central del fenómeno. La pelota iba a caer dentro del área. Podía usar las manos, la atrapaba en el aire, nada pasaba. Dejarla rebotar es un crimen. ¿Por qué? Porque al impactar sobre el terreno y “rebotar” una parte de la energía que traía la pelota la vuelve a impulsar generándose una segunda parábola. Pero mientras la pelota viene cayendo, antes de impactar el terreno, esta segunda parábola es una incógnita. Depende de la dureza del terreno, del largo del césped, de la presión del aire dentro de la pelota y otras minucias. “Coeficiente de Restitución” le llamaría un físico presumido. Por lo tanto es más difícil pronosticar por donde pasará y uno se expone a exactamente lo que le pasó al Axel. Regla: abarajala en el aire con la autoridad que te da el área y la enorme ventaja de usar las manos. Si no te animás, parate debajo del arco para agarrarla antes de que ingrese. Si no pasa por ahí, no hay posibilidad de papelón, saldrá solita afuera.
El segundo gol. Esta situación es distinta. Pero no demasiado. Es un tiro de esquina. En el área se paran todos los jugadores, propios y rivales. La primera opción para el rival es que salte y cabecee redireccionando la pelota hacia el arco. Un buen cabeceador sabe elevarse y colocar la cabeza para desviar la pelota al lugar que se propone. Un excelente cabeceador no solo coloca la cabeza sino que la mueve de tal manera de además de desviarla la acelera al impactarla. El tiempo de reacción del arquero en este caso es mínima, en particular si el cabezazo se produce cerca del arco. Pero aquí está un detalle que pocos arqueros aplican, con notables excepciones. Un arquero de tamaño normal y con un salto medianamente decente, al extender sus brazos tiene un alcance mayor al mejor de los cabeceadores. Si la pelota viene en parábola hacia el área y en particular cerca del arco (para mí el punto del penal era una frontera virtual), el arquero puede anticipar al más pintau de los atacantes elevándose más y antes de que la pelota esté a una altura alcanzable para una cabeza. Uno tiene al menos 60 cms de ventaja en altura y eso puede significar unos 2 metros en la horizontal. De nuevo, la parábola es previsible. Aquí el amigo Werner se quedó parado bajo los palos y el contrario impactó la pelota a muy pocos metros no dándole ninguna oportunidad. Era responsabilidad del arquero no permitir que ese cabezazo ocurra. En el famoso partido final de Méjico 86 cuando el equipo de Maradona sale campeón, el empate transitorio que enmudeció al país fue un caso similar. El excelente arquero Nery Pumpido, sabiendo lo que estaba en juego, dudó en salir a interceptar el centro quedándose bajo el arco, la pelota pasó entre sus manos. El más completo de los arqueros que me tocó ver fue sin duda Ubaldo Fillol que combinaba excelentes reflejos con un dominio del área sorprendente. Probablemente el más audaz a la hora de salir del arco y no dejar cabecear a los rivales era Hugo Orlando Gatti, contemporáneo de Fillol. El fútbol actual creo que lleva a los arqueros a ser algo más conservadores y por lo tanto necesitan depender de los reflejos porque muchas veces los veo de espectadores mientras la jugada trasciende a muy pocos metros. Cosa de estilos.
Volviendo al pobre Axel, en el tercer gol no tuvo responsabilidad alguna, pero la cagada ya estaba hecha.
Como en muchos aspectos de mi vida, mi carrera como arquero quedó inconclusa y nunca le di la importancia que por ahí se merecía. Jugué para mi curso, para mi colegio, en la facultad, un par de partidos en la liga comercial y un día llegué a jugar en la cancha de San Martín para las inferiores. Pero definitivamente no era lo mío. Mis pasiones pasaban por otro lado. Me comí algunos goles imperdonables como corresponde, pero no recuerdo ni un caso en que un delantero me haya ganado en un salto ni que se me haya escurrido la pelota por entre las manos. Por supuesto, la presión de jugar para un equipo grande y quedar como probable titular de la noche a la mañana nunca la viví. Espero que Axel aprenda de estos errores y se transforme en el buen arquero que puede llegar a ser con los reflejos que tiene, virtud esta última difícil de aprender. Con reflejos se nace. Lo demás, como todo en la vida, se logra con trabajo.     

         

miércoles, 1 de febrero de 2017

VIOLENCIA DE GÉNERO BÍBLICO


El público en general no es gran lector de La Biblia. Pero sin duda la anécdota más famosa del Nuevo Testamento es el de la mujer sorprendida en adulterio. Y esto es mérito de Hollywood. No hay producción sobre La Biblia que no incluya la célebre escena. Es más, en La Pasión de Mel Gibson que retrata los últimos días de Jesús, muy posteriores a este episodio, se las ingenia para insertar un “flashback” para incluir la infaltable escena. Y aquí incluso se toma una licencia algo grosera. En su producción la mujer adúltera no es otra que la propia María Magdalena, algo que La Biblia no sostiene. Pero teniendo en el set a Mónica Bellucci fue demasiada la tentación y terminó haciendo ambos roles que se suponían para mujeres diferentes. Que la realidad no estropee una excelente noticia.
Este hecho se narra en Juan (7.53-8.11) y no en los otros evangelios. Pero resulta que los eruditos coinciden en señalar que dicho pasaje no está incluido en los manuscritos más antiguos del citado evangelio. Aparece recién en el llamado “Codex Bezae” que data del siglo V. Y su inclusión interrumpe la narrativa general del evangelio y difiere tanto en estilo como en gramática respecto del resto del texto. El estilo es en cambio muy similar al encontrado en el Evangelio de Lucas, pero nunca se encontró evidencia que vincule el pasaje con los manuscritos originales de este evangelista. Al respecto el especialista Bart Ehrman hizo una gran contribución en 1988 en su artículo “Jesús y la Adúltera” donde demuestra que el relato es la confluencia de dos historias más antiguas, una de la Didascalia de Papias y otra del Evangelio de los Hebreos (Didymus).
En definitiva, el relato más famoso y recordado de La Biblia y más retratado por Hollywood  no pertenece al texto original y fue introducido por alguien muchos siglos después.
Sin embargo está muy bien desarrollado como parábola: al acercar a las rastras a la mujer al lugar donde Jesús predicaba a sus seguidores, los desesperados lapidadores querían ver si el promotor del amor, perdón y paz contradecía la ley hebrea que ordenaba matar a piedrazos a la mujer adúltera. Y la resolución que aplica Jesús es brillante: propone que quien esté libre de pecado arroje la primera piedra. De esta manera no contradice la ley hebrea (Thorá) pero logra evitar la sanguinaria ejecución. Quien pergeñó el relato, que quedará definitivamente incorporado a La Biblia recién 1000 años después de los hechos, fue un maestro haciendo escabullir a Jesús de su encierro dialéctico. Solo se le escapó la forma y el estilo, muy diferente al resto.

Más adelante podemos ver de qué manera los cristianos concilian las enseñanzas de Cristo (Nuevo Testamento) con la vieja ley hebrea (Viejo Testamento) y cuál es la razón que llevó a incluir al Viejo Testamento, a la sazón la Biblia Hebrea, a La Biblia cristiana, a pesar de las grandes contradicciones.     

lunes, 30 de enero de 2017

PADRE E HIJO

Una de las revoluciones del siglo XX en física fue descubrir que las partículas elementales se comportan como tales, partículas, y como ondas. Un electrón es una partícula elemental pero cuando se estudia su comportamiento, por ejemplo en el famoso experimento de las dos ranuras, su comportamiento es como una onda. Esto generó un gran revuelo entre los grandes físicos del mundo durante la década del 20. La mecánica cuántica, el principio de incertidumbre y otras grandes leyes sobre la que se basa la física actual fueron creadas por estos genios. El descubridor del electrón como partícula sub-atómica y una aplicación práctica de este descubrimiento como fue la revolucionaria "válvula electrónica" fue J.J. Thompson, un físico inglés. Por esto se le otorgó el Premio Nobel de 1906. Pero en 1924 un notable físico francés llamado Louis de Broglie postuló que todas las partículas elementales, como el electrón, se comportaban además como ondas. Fue un físico inglés que demostró prácticamente que este postulado era cierto, que el electrón, la partícula, se comportaba en realidad como una onda. Y por esta comprobación se le otorgó el Premio Nobel de Física de 1937. Se llamaba George Paget Thompson y era el hijo de J.J. El padre ganó el premio por descubrir que el electrón era una partícula y el hijo por comprobar que era una onda. Ambos tenían razón

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