miércoles, 1 de febrero de 2017

VIOLENCIA DE GÉNERO BÍBLICO


El público en general no es gran lector de La Biblia. Pero sin duda la anécdota más famosa del Nuevo Testamento es el de la mujer sorprendida en adulterio. Y esto es mérito de Hollywood. No hay producción sobre La Biblia que no incluya la célebre escena. Es más, en La Pasión de Mel Gibson que retrata los últimos días de Jesús, muy posteriores a este episodio, se las ingenia para insertar un “flashback” para incluir la infaltable escena. Y aquí incluso se toma una licencia algo grosera. En su producción la mujer adúltera no es otra que la propia María Magdalena, algo que La Biblia no sostiene. Pero teniendo en el set a Mónica Bellucci fue demasiada la tentación y terminó haciendo ambos roles que se suponían para mujeres diferentes. Que la realidad no estropee una excelente noticia.
Este hecho se narra en Juan (7.53-8.11) y no en los otros evangelios. Pero resulta que los eruditos coinciden en señalar que dicho pasaje no está incluido en los manuscritos más antiguos del citado evangelio. Aparece recién en el llamado “Codex Bezae” que data del siglo V. Y su inclusión interrumpe la narrativa general del evangelio y difiere tanto en estilo como en gramática respecto del resto del texto. El estilo es en cambio muy similar al encontrado en el Evangelio de Lucas, pero nunca se encontró evidencia que vincule el pasaje con los manuscritos originales de este evangelista. Al respecto el especialista Bart Ehrman hizo una gran contribución en 1988 en su artículo “Jesús y la Adúltera” donde demuestra que el relato es la confluencia de dos historias más antiguas, una de la Didascalia de Papias y otra del Evangelio de los Hebreos (Didymus).
En definitiva, el relato más famoso y recordado de La Biblia y más retratado por Hollywood  no pertenece al texto original y fue introducido por alguien muchos siglos después.
Sin embargo está muy bien desarrollado como parábola: al acercar a las rastras a la mujer al lugar donde Jesús predicaba a sus seguidores, los desesperados lapidadores querían ver si el promotor del amor, perdón y paz contradecía la ley hebrea que ordenaba matar a piedrazos a la mujer adúltera. Y la resolución que aplica Jesús es brillante: propone que quien esté libre de pecado arroje la primera piedra. De esta manera no contradice la ley hebrea (Thorá) pero logra evitar la sanguinaria ejecución. Quien pergeñó el relato, que quedará definitivamente incorporado a La Biblia recién 1000 años después de los hechos, fue un maestro haciendo escabullir a Jesús de su encierro dialéctico. Solo se le escapó la forma y el estilo, muy diferente al resto.

Más adelante podemos ver de qué manera los cristianos concilian las enseñanzas de Cristo (Nuevo Testamento) con la vieja ley hebrea (Viejo Testamento) y cuál es la razón que llevó a incluir al Viejo Testamento, a la sazón la Biblia Hebrea, a La Biblia cristiana, a pesar de las grandes contradicciones.     

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