lunes, 21 de enero de 2013

Ideas para Comenzar el Año


Puñado de ideas.
Mauricio, la Libertad y la Igualdad.  
Luis O. Corvalán
Tucumán, 17 de enero de 2013

Hoy en día está en debate el tema del boleto del subte, entre otras cosas. La diferencia entre los puntos de vista viene de la diferencia de concepción de cada sector de la cosa pública. Caído un poco en desuso, el debate de las ideas extremas es casi inexistente en la crónica cotidiana. Sin embargo, lo diario pasa a ser un sin fin de sutilezas y matices que provocan cambios de rumbo que sin embargo tienen impacto importante en el ciudadano de a pie.
Creo que son aceptadas por una gran mayoría de la población las dos características más preciadas de la condición humana, surgidas de siglos de historia pero consolidadas relativamente hace poco, a partir de su planteo explícito en épocas de la ilustración. Me refiero a las siguientes: todo hombre es libre y todos los hombres son iguales.
A partir de estas premisas se elaboraron filosofías económicas que son las que prevalecieron en el siglo XX y que dividieron al mundo en dos grandes bloques de pensamiento: el liberalismo en toda su concepción ponía énfasis en la libertad del hombre, y lo trasladaba al plano económico, basándose en las teorías de Adam Smith. Esto significa un repliegue completo del estado en las cuestiones económicas y dejando todo al juego de la oferta y demanda, que de manera natural y automática regularía precios, incentivaría la producción de bienes demandados, establecería niveles de sueldos, jornadas laborales y como consecuencia contribuiría a la “riqueza de las naciones” y un hipotético bienestar general. Este sistema llevado a la práctica y dejando que el desarrollo económico se comporte de manera “natural”, lejos de promover el bienestar general condujo a un sistema económico darwiniano. A mi entender, Charles Darwin comprendió mejor que Smith lo que significa dejar todo en manos de fuerzas naturales: significa el prevalecimiento del más fuerte, la famosa selección natural. El liberalismo ha generado enormes desigualdades. Si hubo países que lo aplicaron con cierto grado de éxito, fronteras adentro, fue por que se sustentaban en la explotación o rapiña de países más débiles que no podían imponer términos de intercambios justos o equitativos. Esto permitió a ciertos países centrales “exportar” de alguna forma las enormes desigualdades que el liberalismo económico provoca. Garantizar la “libertad” como máxima condición humana significaba sacrificar por completo el concepto de “igualdad” entre los hombres. 
La otra corriente filosófica pone en primer término el concepto de igualdad entre todos los hombres. El más claro teórico que llevó esto al plano social y económico fue Carlos Marx. Como sabemos, su finalidad era ir cumpliendo etapas hasta llegar a una síntesis final que era el comunismo y la prescindencia final del dinero, ya que todo estaría en un plano de igualdad garantizado por una intervención completa por parte del estado. Imponiendo condiciones de vida, vocaciones, actividades, autorizando que se puede leer, que no, las creencias religiosas y miles de detalles que hacen a la vida cotidiana. O sea que imponer el cumplimiento a rajatabla de la “igualdad” entre todos los hombres significaba una claudicación casi completa de su “libertad”.     
Las peleas entre estas dos visiones extremas fue durante largas décadas las peleas entre selectas minorías, dejando en el medio una masa importante de gente que no le interesaba o desconocían las profundas raíces conceptuales de ambos extremos y simplemente buscaban una buena calidad de vida. Llevó casi todo el siglo XX descubrir, si es que podemos afirmar que lo descubrimos, que ninguno de los dos sistemas es apto para lograr una calidad de vida aceptable para una comunidad diversa y policromática como la que existe en el siglo XXI, con un sistema de comunicación global e instantáneo que permite el contacto directo entre pares, sin intermediación de autoridades o límites geográficos. Los gobiernos van a tener que prestar mucho más atención a las demandas y anhelos generales porque manifestaciones capaces de voltear un gobierno se pueden convocar por las redes sociales, sin salir de casa, sin imprimir un panfleto. Aquí radica un incipiente camino que puede conducir a una nueva manera de plantearse la política que aparentemente no se aprecia desde las cumbres borrascosas por donde deambulan nuestros patéticos dirigentes, tanto oficialistas como opositores.
Los países que lograron cierto éxito en la gestión de su estado, y por éxito me refiero a bienestar de su pueblo, aprobación democrática de la gestión, solvencia económica sostenida, equilibrio aceptable con la naturaleza, libertad de expresión, derechos humanos, independencia en su política exterior y algunos otras cosas que se pueda agregar, en su gran mayoría han logrado hacer una síntesis sostenida y eficiente de las dos premisas planteadas al principio: libertad e igualdad.
Esta síntesis se refleja en un estado que garantiza educación, salud, seguridad, vivienda, seguridad social para la vejez, sueldos y jornadas de trabajo dignas, un sistema judicial eficiente. Y por otro lado promueve su desarrollo económico creando las condiciones internas necesarias e insertándose en el mundo comercialmente para garantizar la colocación de sus productos y negociando y tomando medidas para evitar que el comercio desleal hiera la producción local. Ciertas áreas estratégicas o muy sensibles de la economía quedan en manos del estado: la provisión de agua potable y cloacas, el manejo de recursos no renovables y la prestación de servicios de comunicación y transporte, en particular a lugares que no resulten atractivos para las empresas privadas específicas.
Un ejemplo que nos molesta particularmente a los argentinos son los subsidios agrícolas que aplican países de la Unión Europea. Pero si uno se detiene a analizar el criterio que aplica Francia, por ejemplo, y que es el siguiente: transferirle una parte de los recursos de los sectores rentables y competiditos franceses a su campesinado le garantiza la rentabilidad suficiente para que su permanencia en el campo le resulte atractiva. Si no lo hiciera, el campesino vende su propiedad, a bajo precio por no ser rentable, y termina mudándose a la ciudad, generando un problema que resulta más costoso para la sociedad en su conjunto. Por otra parte, la venta del campo contribuye a la concentración de la propiedad de la tierra y esto redunda en el cultivo extensivo, el monocultivo, la industrialización del agro con expulsión de mano de obra rural y desaparece la variedad de oferta de frutas, hortalizas e incluso ganado diverso. 
Aquí está el ejemplo de intervención estatal con un sentido integrador como una manera de garantizar un funcionamiento armonioso del conjunto de la sociedad. Mala palabra entre los liberales, pero que llegada la crisis del sistema capitalista no dudan en exigir auxilios estatales para su máximo exponente: el sacrosanto sistema financiero. Paralelamente al ejemplo del subsidio mencionado, eso no impide tener una economía competente, una clase trabajadora bien paga y con los servicios indispensables ya mencionados.
Es un ejemplo puntual y no es extrapolable. Cada país tiene sus características, su geografía, sus recursos naturales, idiosincrasia, etc. El diseño de país debe ser un tema consensuado y definido, aceptado entre las grandes mayorías y permanecer medianamente inalterable independientemente del color político del gobernante que se elija. La lección que se debería haber aprendido en la crisis de fines del 2001 es que gobernar a espaldas de las necesidades de la gente tiene un límite. El pueblo ya se cebó y conoce su capacidad de reacción, que la movilización rinde frutos y que el gobernante debe representar sus intereses. Y está en el dirigente percibir estas necesidades y expresarlas claramente.
El rol del estado es lo que está en debate. Veamos una comparación. Una empresa privada tiene un objetivo muy definido: el lucro. Esto se logra minimizando costos y maximizando ingresos. En la reducción de costos está la pelea por los salarios que paga, el costo de sus insumos presionando a proveedores y su relación con el mercado. Si tiene una posición dominante en el mercado, incidirá sobre los precios de venta. Todas estas variables las maneja de manera de maximizar sus resultados. Y una de sus acciones será presionar para pagar lo mínimo en impuestos, y de no tener éxito en esto lo trasladará indefectiblemente al consumidor.
El estado en cambio debería tener una filosofía muy distinta, algo que a los liberales les cuesta entender. El estado recauda de diversas fuentes y es el responsable de mantener un equilibrio en la sociedad. Una búsqueda de resultados en un sector determinado puede resultar el la quiebra de otro y el problema generado puede significar una pérdida en el conjunto superior al resultado obtenido en el primer sector. Un ejemplo para que se entienda: fue criticado por décadas el déficit de los ferrocarriles. El famoso millón de dólares diarios que perdían era el latiguillo favorito de Bernardo Neustadt en su campaña privatizadora. Finalmente el sistema ferroviario se desmanteló. La consecuencia fue la pérdida de 90 mil puestos de trabajo directos, la incomunicación de muchos pueblos del interior que redundó en su extinción, la quiebra de economías regionales, la migración de esos desocupados al conurbano de Buenos Aires con un enorme impacto social y finalmente la necesidad de implementar subsidios y auxilios estatales para garantizar una mínima subsistencia en sectores que literalmente se “morían de hambre”. El famoso millón de dólares diarios era un costo insignificante para lo que terminó costando el cierre del tan mentado servicio deficitario. Es sencillo comprobar con números crudos hoy que de deficitario no tenía nada. Permitía el funcionamiento de un país enormemente extenso y poco poblado, con distancias enormes que se podían sortear de manera barata, transportando personas y productos a costos muy accesibles. Lo que aportaba esa actividad superaba en creces el costo de mantener al ferrocarril. Hoy los pocos ferrocarriles que casi exclusivamente atienden el área metropolitana, son explotados por empresas privadas que necesitan resultados positivos para justificar su intervención. Estos resultados se garantizan con subsidios estatales que superan ampliamente el costo histórico de mantener todo el país comunicado con el viejo sistema ferroviario.
La excusa para privatizar todas las empresas estatales supuestamente deficitarias era lograr el equilibrio fiscal, para así dedicar los recursos a la salud y la educación y por supuesto la seguridad, tan cara a los liberales. El resultado no podía ser más opuesto: se disparó la deuda, se dilapidaron capitales y bienes logrados con el ahorro y sacrificio de generaciones de argentinos, se entregaron los recursos naturales, se cerraron y desmantelaron empresas estratégicas como los mencionados ferrocarriles, fabricaciones militares y tantas más y terminó estallando todo en un mar de deuda, déficit inmanejable, desocupación y miseria que sorprendió al mundo entero, siendo Argentina un país inmensamente rico. Esto último quedó demostrado por su capacidad de reacción en los años siguientes. 
Hoy un empresario liberal de alma y con su cabeza formateada para solo entender en esos términos, si es que los entiende, está manejando los destinos del subterráneo de Buenos Aires, entre otras cosas. Lo primero que hizo fue más que duplicar el boleto y ahora lo quiere llevar a valores más altos todavía, en busca de un “resultado” que lo único que hará es desequilibrar los otros factores económicos, en particular los ingresos de los cientos de miles de viajeros que usan a diario el servicio. Mejorará, solo probablemente, el resultado de la explotación del subte, pero se resentirá el consumo en todo el resto de la economía, al ver los trabajadores y empleados mermado su poder adquisitivo, impactando en el conjunto de la economía, y resintiendo la recaudación general del estado. Se evita un subsidio que sale de las arcas del estado, mermando por otra parte la actividad de cientos de otros factores que también aportarán a las arcas del estado, con sus impuestos directos y sus puestos de trabajo.
Facilitar los negocios para garantizar utilidades a los grandes grupos y esperar el mítico “derrame” que jamás ocurrió en la historia, dejó de ser una filosofía errada para convertirse simplemente en una estrategia perversa de transferencia de ingresos hacia los privilegiados de siempre. Eliminar el AUH y bajar las retenciones a la soja es el deseo de muchos políticos y es exactamente eso. Sacar dinero del bolsillo de los pobres y colocarlo en las arcas de los grandes exportadores. Otras latitudes han demostrado que es perfectamente viable hacer excelentes negocios inmersos en una sociedad que cuida a sus ciudadanos, donde se pagan buenos sueldos garantizando un mercado interno, se ofrecen servicios de calidad, se subsidia a sus medios de transporte como un aporte a la calidad de vida y viabilidad económica a las distintas regiones y finalmente recurrir al sistema financiero es una decisión estratégica puntual y no una necesidad corriente que obliga a la aplicación de recetas genéricas externas que han demostrado hasta el agobio su fracaso.
Resumiendo, mi opinión es que la solución ideal pasa por encontrar el equilibrio entre “libertad” e “igualdad”, atributos innegables de cada ser humano y en base a esto definir el rol del estado para contribuir a la construcción de una armonía y equilibrio en la comunidad que nos toca. Se puede lograr y como dije al principio, ciertos países han alcanzado algo parecido, como los escandinavos. Todo es perfectible y debe adaptarse a cada caso particular. Es un desafío realizable, pero no en manos de dirigentes comprometidos fervientemente con uno de los atributos en detrimento del otro. Cualquiera que sea.    

     

martes, 15 de enero de 2013

Giulio


Semblanza muy personal

Pasada la polvareda que todo acontecimiento intenso levanta, podemos ver de nuevo con cierta claridad el paisaje de emociones y vivencias que queda diáfano en nuestras almas.
En el apacible invierno de 1965 lo conocí, por decirlo, por primera vez en mi vida conciente, ya que mis primeros dos años de vida convividos con la familia en Tucumán no se fijaron en mi disco rígido. Todo era nuevo y me parecía estar volviendo unas décadas a un período previo a mi existencia. Un Tucumán tranquilo, con calles céntricas semi desiertas durante largas horas al día, los naranjos acompañando las veredas, el paso regular del tranvía, el almacén de la esquina con el queso Chubut.
Recuerdo entrar por primera vez a la casa de la calle Chacabuco, el saludo de Pupa, inconfundible por su parecido con mi madre, y un poco más atrás, mi tío. Una pulcritud y elegancia totalmente desconocidas para mí, viniendo yo del imperio de las sombras y la chabacanería. Un porte que era imposible no relacionar con el Clark Gable de “Lo que el viento se llevó” mezclado con esa picaresca latina del Vittorio Gassman en  “Perfume de Mujer”, vocabulario incluido. Rodeado de patios amplios con parras, mamparas clásicas multicolores y un camisaco color crema que con los años me traía a la mente los personajes de las novelas de Hemmingway, Giulio había entrado en mi vida por una extraña puerta ancha, ancha de cariño, admiración y sentido de pertenencia. Mucho de esto tuvo que ver con un sentimiento de haber encontrado mi “lugar en el mundo”, a pesar de las notables diferencias en comodidades, avances tecnológicos y de comunicación que había en el Tucumán de los año 60 respecto de los grandes países del norte donde había pasado mis breves pero intensos años previos.
Con el tiempo y mi regreso definitivo a la Argentina tres años más tarde, pude disfrutarlo en toda su dimensión. Sin un perfil formativo definido, en general me sorprendía por su “criterio”, una cualidad que hasta el día de hoy valoro en extremo, particularmente por su escasez. Luego fui descubriendo el origen de su policromática cultura, amplia y al mismo tiempo alejada de la academia y los pergaminos. Tenía la costumbre de prestar atención. Se interesaba legítimamente por temas y actividades que les eran ajenos y escuchaba con una atención intensa y respetuosa para cada tanto acotar simplemente su clásico “notable”, que reflejaba su auténtica capacidad de asombro. Esa costumbre por si sola era suficiente para distinguirlo de la media y explicar su enorme abanico de puntos de vista, vivencias, opiniones y talento para adaptarse a las más diversas actividades. Con la misma prestancia que podía atender una farmacia en el turno noche podía desempeñarse como funcionario al frente de una importante repartición. Y los vaivenes de la vida que lo sacudieron igual o más que al resto de los argentinos no le arrebató lo que considero uno de los mayores aportes que nos hizo a los que lo rodeamos: su sentido del humor. Una característica que de alguna manera misteriosa logró trascender a su muerte, para asombro de los deudos que lo despedíamos en Tucumán.
Yo que recién lo comencé a tratar a sus 45 años, tengo innumerables anécdotas que no solo son amenas o desopilantes, también muchas que son profundas y que marcaron esos hitos en la vida que al unirse permiten trazar y explicar el derrotero de nuestra formación.
Sus relatos de juventud me asombraban y podía permanecer horas escuchando esas historias de play boys venidos a menos con Juan Carlos Fagalde por la Buenos Aires de los años 40. Sus “physiques du rol” daban para imaginarlos integrados a una época clásica de bodegones y tango, con gabardinas empeñadas y trasnoches de finales inciertos, champagne y rouge incluidas.
No coincidir con algunas costumbres de la época e incluso usarlas de ejemplo de lo que no hay que hacer, no me impidieron verlas con un dejo de sana envidia y cariño. Principalmente por carecer por completo del ingrediente indispensable para toda condena: la mala intención.
Una vez en el colegio, yo recién andaba por tercer año, Giulio estaba al frente de la Dirección de Turismo de la provincia. El centro de estudiantes estaba organizando un recital muy importante para el cierre de la semana del colegio y alguien sugirió buscar apoyo oficial. Me ofrecí interceder ante el pariente para ver que se podía lograr. Nos recibió en su lujoso despacho una tarde ya oscurecida y luego de escucharnos nos hizo una descripción muy detallada de las funciones de su repartición. Tenía la capacidad de resolver esa paradoja tan compleja para los especialistas en protocolo: podía permanecer formal pero sin caer en ningún tipo de acartonamiento. Como la lógica señala, nos fuimos con las manos vacías, ya que no era el ámbito para la gestión nuestra. A la salida yo esperaba de las autoridades del Centro algún reproche por el tiempo perdido, pero para mi sorpresa todos se arrimaron a darme la mano para felicitarme por “mi tío”. Esa era la comprobación para mí que esa impronta que emanaba con tanta intensidad no era impactante solo para los allegados, sino que era perceptible hasta para un grupo de adolescentes rebeldes que tenían su cabeza en otra cosa. Como diría él: “notable”. Luego en la vida pude comprobar innumerables veces esa admiración que provocaba tanto en encumbrados empresarios o dirigentes como en los empleados temporarios del Centro Azucarero que alguna vez dirigió.
A los 17 años yo había terminado de cursar el 5º año del Técnico y en el taller ese año desarmamos y volvimos a armar un motor a explosión y pude entender el funcionamiento del embrague y la caja de cambios. Y para entonces había visto manejar innumerables kilómetros a mi padre, y en menor medida a mis compañeros de barrio y colegio que ya usaban el auto de la familia. Yo jamás me había sentado formalmente detrás de un volante. En la navidad de ese año, hablo de 1973, se me ocurrió, después de la medianoche, pedirle el auto a Giulio para ir a buscar a mi novia. Sin dudarlo un instante me extendió las llaves. Y a pesar de haber tenido una dolorosa experiencia con Giulito unas pocas navidades atrás. Tomé el auto conciente de la responsabilidad del momento y del gesto de confianza depositado en mis breves años y nula experiencia. Comencé a manejarlo extrapolando los conocimientos teóricos propios y las habilidades ajenas. Busqué a mi novia y una pareja amiga, paseamos por el centro en una noche lluviosa y cálida quedando yo como un duque con vehículo, dejé los cuerpitos sanos y salvos en sus casas y regresé el auto intacto. Era la primera vez que manejaba. ¿Cómo no guardar esos recuerdos, esos “días ejemplares” al decir de Walt Whitman? Podría seguir por largas páginas relatando situaciones parecidas: su fiesta de los 50 años, los veranos en Totoral, los asados en la calle Chacabuco, las caminatas por Buenos Aires…
Algunos conflictos muy personales que se extendieron por interminables años lo encontraron parado en el lado equivocado de la historia, como se estila decir ahora, pero mucho más valioso para mí fue su reconocimiento y la capacidad de rectificación que le dieron la estatura definitiva y el lugar privilegiado que terminó ocupando en mi vida. En cada momento importante que me tocó vivir a partir de entonces, en que estuvo presente, siempre encontró el momento para apartarse del resto y dirigir unas palabras muy personales y que siempre resultaban de una profundidad tal que hacían destacar el momento y dejarlo grabado en la memoria.
La trascendencia que para mí es el mejor logro de una vida, la alcanzó con creces. Y esto es solo una visión muy personal. Pero no tengo dudas que las personas que tuvo cerca tienen miles de recuerdos y vivencias similares y más ricas que las pocas comentadas aquí. Por suerte lo pude disfrutar, al igual que a Pupa, por largos años. En mi último encuentro con él, se dedicó a darme una precisa y detallada reseña de su vida nueva en Buenos Aires, que me sorprendió al mostrarme lo intacto que permanecía esa cualidad que destaqué al principio: el criterio. Era absolutamente conciente de estar viviendo una buena vida dentro de esa realidad limitada por sus achaques y por haber perdido la compañera de toda una vida. Sé por eso, por ese relato en primera persona, que tuvo una vida plena y gozó de su familia, de su pasado y presente, hasta sus últimos alientos. Y eso no es poca cosa. Hoy se me dio por recordarlo de esta manera, y no quise dejar pasar el sentimiento sin dejarlo por escrito. Esta noche levantaré un vaso de Borgoña en honor a su vida y a su lograda posteridad que nos permite tenerlo presente por siempre.

Luis O. Corvalán
Enero de 2013.

        

sábado, 15 de diciembre de 2012

El Video de Michael Moore - Bowling for Columbine


Mr Jones abrió la puerta

Por Luis Corvalán
Febrero de 2003

La caída del muro de Berlín en 1989 y el posterior proceso de desvalijamiento de la economía rusa encabezada por el FMI, ha llevado al mundo a la contemplación, entre pasiva, resignada e impotente, del dictado unilateral de políticas por parte de EE.UU. Esto llevado hasta el extremo a partir del 11 de septiembre de 2001. Bowling for Columbine intenta buscar las razones de la irracional violencia presente en la sociedad norteamericana, y que de alguna manera escurre desde el propio individuo escaleras arriba hasta llegar a los elevados estratos del poder y la política exterior norteamericana, mostrada en una sorprendentemente autocrítica cronología.
El punto de partida del documental, y que da nombre al mismo, es la masacre ocurrida en el colegio secundario Columbine el 20 de abril de 1999. Combinando entrevistas, recreaciones, material de archivo y animación, el director va buceando en hechos y probables explicaciones a medida que asombra al espectador por lo extremo de los acontecimientos mostrados.
La frescura que se percibe en este documental, a pesar de lo dramático del tema, tiene mucho que ver con la presencia desgarbada de su director en primera persona y dentro del encuadre, como en los cambios de hipótesis en que se ve obligado a medida que la investigación avanza y sus teorías se caen.
Su primer intento de explicación consiste en atribuir esta violencia a la proliferación de armas en poder de particulares, y su increíble facilidad para adquirirlas en cualquier cadena de supermercados. Esta hipótesis cae estrepitosamente al descubrir, que cruzando el río desde Detroit, en la vecina Canadá, país de cazadores con 10 millones de familias y 7 millones de armas, tiene un índice de muertes violentas por armas de fuego 70 veces inferior al norteamericano.
Corrigiendo el rumbo a medida que avanza el documental, el recorrido lleva a cuestiones mucho más profundas y que pueden explicar mas acabadamente este fenómeno: una constitución que hace alarde de las libertades individuales, con una grosera extrapolación al “sálvese quien pueda”, sin contención social para los marginales, sin atención médica, y como revestimiento a todo ello, una proliferación de información pública y privada tendiente a generar el miedo en la sociedad. El miedo fue durante la guerra fría una excusa para mantener elevado el presupuesto de defensa, ahora lo es  para promover la lucha preventiva antiterrorista.
No hay nada más peligroso para una sociedad individualista y con miedo que cada uno de sus integrantes tenga un arma cargada en su casa. Hay una entrevista al paladín del rifle Charlton Heston que ilustra patéticamente la más que dudosa justificación a este derecho que tienen los norteamericanos.
Con un lenguaje irónico, humorístico y profundamente crítico de algunas de las instituciones más arraigadas en el conservador norteamericano, este documental dividió las aguas en la ceremonia de entrega de los premios Oscar, cuando su director hizo una crítica a la guerra de Irak.
Con el miedo (y la injusticia) ya como motor indiscutible de la serie de hechos mostrados, es imperdible la breve reseña de historia norteamericana animada realizada por los autores de “South Park”.
Bowling for Columbine es uno de esos documentales necesarios, que muestran una realidad que está presente, es explicación de muchos fenómenos micro y macro sociales pero que los medios masivos de difusión sistemáticamente evitan, en especial los norteamericanos. Tiene la virtud de no caer en ritmos ni discursos académicos, conservando el enfoque de asombro que evidentemente produjo en el propio director. El espectador argentino puede hacer el ejercicio de comparar las realidades, y notará cómo nuestra sociedad, en la medida en que adoptamos el repliegue del estado y el avance del individualismo producido en los 90, ha adoptado características peligrosamente parecidas a las patologías mostradas en Bowling... y de ahí lo útil de su discusión y difusión. 

 




       

martes, 25 de septiembre de 2012

El por qué del libro "Desarmando el pasado...."

De tanto tener contenido cosas me largué a escribir y compartir lo que espero sea un libro. Luego de subirlo me percaté que no tenía una explicación ni había dado indicios claros sobre su significado ni objetivo. Aquí una explicación que intenté dar en mi página de facebook, que veo pertinente para el que llega de otros rumbos:

UNA EXPLICACION: en esto que escribo me propongo hacer un despiece de las ideas filosóficas y políticas que pasaron por mi vida para reconstruirlas de vuelta en base a conceptos, ideas y valores y ver que resulta de esa reconstrucción. Pretendo obtener una serie de valores que recorran varias ideologías, pensadores, religiones y políticas de diversas épocas históricas y ver como todas, de una u otra manera contribuyan con algo que para mí es mi pensamiento actual, que me representen y me contengan. Lo tiro como ejemplo de ejercicio de pluralidad. Esta melange me representa, mucho más que una idea en particular, un rótulo, un escudito, la marcha, un sello de goma o un credo determinado. Si la idea prende, podemos tener algún día un grupo de gente pensante y crítica apta para entender al prójimo, debatir no desde tribunas irreconciliables sino desde posturas meditadas, flexibles, tolerantes y con mucho más propensión al consenso. Esto último considero muy necesario hoy en día. Por eso lo largo por partes, esperando comentarios y críticas. Algo así era la idea.

Desarmando el pasado para construir un futuro.


Luis Octavio Corvalán
Septiembre de 2012

Prólogo

Esto es por lejos lo más difícil que me propuse escribir. Principalmente por tener que enfrentar lo que los comunicadores llaman “sentido común”. Expresado como una construcción cultural y no un hecho objetivo. El sentido común se ha construido, elaborado, establecido en nuestro medio por costumbre, tradición, pero más que nada por autoría de un grupo o grupos influyentes que establecen para el resto de la comunidad valores, creencias y comportamientos justamente “establecidos”.
Yo me crié en un medio predominantemente católico apostólico y romano. Plantearme frente a eso con una visión alternativa fue un hecho traumático en mi vida y de hecho lo hice como una introspección, evitando hacerlo público para no ofender o para que no me juzguen. Por el contrario, las personas de mi entorno y los dirigentes y opinadores que se consideran poseedores de este sentido común, nunca dejaron de expresar sus ideas, sus ritos y sus decisiones contemplando sus creencias sin ningún tipo de complejos ni recados, e incluso imponiéndolas al resto.
Pasaron décadas hasta que decidí expresar por escrito las conclusiones que pude extraer de mis creencias inculcadas desde la cuna, virtual “sistema operativo” con que arribamos a nuestra vida consciente, y las razones profundas y meditadas que me alejaron de aquellas y me trajeron hoy a este lugar en que me encuentro, en paz y a gusto.  
Si bien es algo personal y no busco repercusiones ni mucho menos masividad, necesito dejarlo al menos al alcance de curiosos y allegados, como una manera de aportar al libre pensamiento, a la tolerancia y la convivencia. Y para los amigos que me quieren, una manera de conocer, entender y probablemente valorar mis convicciones.

Capítulo I

El Sistema Operativo.

Hace pocos años, la BBC de Londres llamó a concurso para elegir una fotografía que resuma el espíritu de las fiestas de fin de año y usarla como la foto oficial del medio para la ocasión. Fue elegida ganadora una imagen de un pesebre con la natividad y dando un lugar preponderante en la imagen a los tres reyes magos, compuestas por tres chicos de 4 años, un cristiano, un musulmán y un judío. Esto, a criterio de la BBC era un mensaje de tolerancia, integración y paz que merecía ser destacado.
No discutiré la validez de dicho mensaje, pero me interesa plantear una situación paralela y preguntarle al lector como le suena a su “sentido común”.
Imaginemos la misma situación, pero digamos que se eligieron 3 chicos de 4 años: un librecambista, un existencialista y un socialdemócrata. ¿Cómo nos suena eso al oído? Todos responderán que es un absurdo. ¿Cómo alguien de 4 años puede tener un conjunto de ideas formadas para definirse en una de esas categorías? Pero nos resulta de lo más normal y hasta tierno saber que se trata de un cristiano, un musulmán y un judío.  
Es una tradición milenaria absolutamente aceptada que los padres eduquen e inculquen desde la cuna misma sus creencias religiosas y su escala de valores. No es menos complejo el conjunto de ideales, valores e historias que necesitamos aprender para tener una cabal comprensión de lo que es ser un cristiano que lo necesario para ser un existencialista o socialdemócrata, por repetir los ejemplos. Sin embargo un chico de 4 años ya carga con el rótulo.
Una familia moderna y comprensiva, preocupada por el bienestar y felicidad de su prole, no tiende a imponer la carrera o profesión que su hijo/a elige, pero no duda en transmitirle sus creencias religiosas. Tan es esto así en todas la comunidades, que aún hoy después de siglos y siglos de evolución de las ideas, las religiones están bastante claramente distribuidas geográficamente por el mundo. Este conjunto de creencias perduran generación tras generación. Si esto es positivo o negativo, depende de cada punto de vista. Yo expresaré el mío a lo largo de estas páginas.

Estoy abocado en un trabajo paralelo, a analizar frases y conceptos breves que fui escuchando y recolectando a lo largo de mi vida que tuvieron una influencia en mi formación y en la consolidación de una manera de ver las cosas y pensar. Una que se me viene a la mente ahora es “non progredi est regredi”. Frase obvia que significa “no progresar es regresar”. Dije obvia, porque no requiere mayor explicación, casi un axioma, algo que damos por sabido. Todos queremos progresar, evolucionar, alcanzar cierta tranquilidad en la vida, dejar algo mejor para los hijos. Bueno, quizá no todos, pero una amplia mayoría, intuyo.
Ahora, ¿cómo conciliamos este aparente “sentido común” compartiendo escenario con un conjunto de ideas que permanecieron inamovibles durante milenios? Por lo menos me parece algo forzado.
Imaginemos que nos comportamos con las ideas religiosas de manera parecida a lo que hacemos con otros conjuntos de ideas y se las vamos acercando a nuestros hijos de manera paulatina a medida que sus capacidades de comprensión se van consolidando. Tratemos de ser sinceros con nosotros mismos y ahora respondamos a la pregunta: ¿las ideas religiosas hubieran sobrevivido milenios como lo hicieron? Y la pregunta del millón: ¿eso sería mejor o peor de lo que tenemos hoy?
Este planteo muy general lo dejemos en suspenso y pasemos al capítulo siguiente:
  
Capítulo II:

Una semana muy ocupada.

Aquí voy a contar mi perspectiva actual, después de madurar en muchos sentidos, predominantemente el cronológico, sobre las enseñanzas religiosas que me tocaron en suerte.
Como dije, nací en un medio católico. Los católicos, muy a su pesar, pertenecen a una más de las varias religiones judeo-cristianas que existen. Gracias a dos situaciones imperiales históricas muy importantes, la romana a principios de nuestra era y la española durante el modernismo, es la más extendida geográficamente. Pero como todas las demás de su tipo, sus creencias están resumidas en la Biblia. Siendo los católicos, probablemente entre los cristianos, los que menos leen la Biblia, me tomo el atrevimiento aquí de contar un poco la columna vertebral del relato que sobresale de ella.
Dios crea al mundo, todas las cosas y por penúltimo, crea al hombre. Lo pone en un lugar paradisíaco literalmente, le da todas las comodidades, vida eterna, y cuanto placer se le ocurra salvo uno. Le pone una tentación al alcance de la mano y una prohibición expresa. Luego, y resalto la palabra, porque cronológicamente viene después, viéndolo solo en ese paraíso, crea por último a la mujer.
Lo cuento de esta manera para resaltar el hecho de que la prohibición, que luego su violación se convertiría en el pecado original, vino antes de la creación de la mujer, Eva. O sea, el pecado original no tiene una connotación sexual, como los monjes medievales nos insistieron en hacernos creer, simplemente porque la prohibición estaba establecida antes de la aparición de Eva, o sea, antes de definir los sexos distintos.    
Y entonces ¿cuál era esa prohibición tan importante para Dios que estos chicos violaron? Para no agregar subjetividades, vamos al Génesis:
“pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer, pues si lo haces, ese día con seguridad morirás”. Gen 2:17
Muchos lo recordarán, otros ya lo sabían, pero no me extraña que muchos de ustedes estuvieran en menor o mayor medida convencidos que el pecado original era Adán y Eva consumiendo el acto sexual expresamente prohibido. No lo es, no está insinuado metafóricamente, no se puede interpretar así ni con mucha buena voluntad.[1]
Expresado esto volvamos a las opciones del pobre Adán y su nueva compañera. No violar la prohibición le garantizaba una vida  fácil y eterna en la más completa ignorancia. Si a mí hoy, me dan la opción de vivir una vida feliz y fácil de mil años o una vida de 75 años con cierto esfuerzo, pero con la libertad de cultivar mi mente, evolucionar en las ideas y fundamentalmente poder “…discernir entre el bien y el mal” mi decisión es inmediata, no me presenta dudas: dame el sufrimiento, el esfuerzo, el dolor, la mortalidad, pero dame el conocimiento!
El cerebro humano es algo fascinante. Los propios evolucionistas tienen problemas en explicar como algo tan complejo y con tanta capacidad vino a parar en un ser de tan reciente desarrollo que no necesitaba tantas funciones, imaginación y creatividad para su subsistencia. Una manera de explicarlo lo dan los programadores de computación. La computadora fue creada como un auxiliar de cálculo, para cumplir funciones básicamente matemáticas, y de última eso es lo que hace. Sin embargo, partiendo de esa capacidad logramos hacer maravillas con ellas que no estaban ni en los más delirantes sueños de sus creadores.
Carl Sagan hace notar algo muy curioso respecto al pasaje del Génesis que citamos. El uso que el hombre le dio a su cerebro a partir del acceso al conocimiento, hizo que éste se desarrollara a tal velocidad, en términos evolutivos, junto con el tamaño de la cabeza que lo aloja, que no le dio tiempo al resto del cuerpo a adaptarse al cambio, y consecuencia de eso el parto en el ser humano es muy doloroso, a diferencia de cualquier otra especie. ya que el espacio disponible en el esqueleto de la mujer primeriza es demasiado pequeño.
Cuando leemos en el Génesis el rosario de calamidades que caerán sobre la pareja por haber cometido el pecado original de comer del árbol del conocimiento vemos incluida explícitamente la frase dirigida a Eva: “…parirás con dolor”. Notable.

El llamado “Viejo Testamento” arranca con esta historia y se interna en un laberinto de relatos históricos, anecdóticos y en particular una serie de leyes que dan el fundamento filosófico al judaísmo. Por ahora dejemos esto en suspenso y pasemos a otras creencias.


Capítulo III

La Grecia Clásica:

Las tres grandes religiones monoteístas mencionadas cuando contamos lo de los chicos como Reyes Magos, tienen además del único Dios, algo más en común: tienen un libro. Y en cada religión el libro contiene además de la historia, una serie de patrones de conducta, leyes y consejos que los creyentes deben seguir y que los condicionaron a tal punto que en muchos casos van a la guerra para imponer esas ideas.  
Las creencias de la Grecia antigua pasaron a convertirse en motivo de estudio histórico, muy pintoresco y fascinante. Pero hoy nadie se toma en serio sus personajes como dioses o seres superiores con agenda y directivas para la humanidad. Hay, sin embargo, una rica mitología con todo tipo de relaciones e historias que vinculan estos personajes entre sí y con los hombres. En este caso no hay un libro sagrado o escritura asociado a estos dioses y probablemente más importante, éstos no imponían o aconsejaban patrones de conducta o estilos de vida o una serie de leyes a respetar. Eran personajes bastante surtidos, cada uno con una función más o menos reconocible. Algunos aseguraban buenas cosechas, otros guiaban a los barcos en mar abierto, otros se encargaban de la lluvia, protegían ciudades específicas, estimulaban la procreación, la potencia sexual, proveían entretenimiento, etc. Si uno quería preguntarse por el sentido de la vida, el rol del hombre en la tierra y otras cosas por el estilo podía libremente recurrir a otras fuentes. Esto contribuyó a la proliferación de ilustres pensadores, academias, maestros, escritores y artistas que cimentaron toda la cultura occidental. Fue la cuna del libre pensamiento. Fue el puntapié inicial de un desarrollo sostenido en el mundo de las ideas, el arte, la política y las ciencias que duró muchos siglos. Después podemos analizar, si da el espacio y el tiempo, los motivos por los cuales gran parte de este desarrollo se perdió durante un milenio. Simplemente muestro como se puede evolucionar en el mundo de las ideas cuando no tenés un patrón estático, un libro, al que debemos adecuarnos independientemente del paso del tiempo.


Capítulo IV

La Revolución Inconclusa:

Aquí retomamos la Biblia. Vimos como al comienzo de los tiempos la pareja original cometía el pecado original. Y acordemos, tomando como prueba el propio Génesis, que este pecado consistió en alimentarse de conocimiento[2]. Dios se pasa muy enojado con el hombre durante, digamos en términos bíblicos, unos cuatro mil años. Lapso en el cual no dejó de demostrarlo, haciendo caer sobre la especie, y el pueblo judío en particular, muertes, hambrunas, sequías, inundaciones, genocidios y otros males. No vamos a entrar en detalles porque no salimos nunca.
Llegamos al año cero, pleno apogeo del Imperio Romano, y como todos sabemos, nace Jesús. Salteamos su infancia y las anécdotas y nos concentremos en el mundo de las ideas que este personaje fenomenal de la historia nos plantea, ya que en este libro mi intención es justamente eso, debatir las ideas.
Desde la perspectiva de valores e ideas, en este caso las mías, debo confesar, repasemos lo pasado hasta aquí: un Dios todopoderoso crea un mundo, pone en el al hombre, le da debilidades, libre albedrío y evidentemente curiosidad y lo inserta en un paraíso donde además de todos los frutos imaginables, en su centro hay un árbol del conocimiento y una expresa orden de no comer de él. Pasado lo previsible, Dios se enoja, los expulsa a Adán y Eva del paraíso y le impone a toda su descendencia la carga y la culpa de ese pecado original, impidiendo el acceso al cielo y cualquier otro beneficio que eso hubiera traído aparejado.
A Dios no se le pasa en cuatro mil años el malestar y básicamente lo que necesita es castigar. Hay algo flotando en el antiguo testamento constantemente y es la relación entre pecado y castigo. Solo con el castigo se expía el pecado.
Ahora vamos al año treinta. Jesús empieza a peregrinar de pueblo en pueblo con un grupo de seguidores, cuya “mesa chica” son 12 apóstoles elegidos entre pobres pescadores, campesinos y uno que otro empleado público. Evidentemente es un conocedor del “Tora”, los 5 libros del Antiguo Testamento donde están expresadas las Leyes de Moisés, entre otras cosas. Pero paralelamente a manifestarse fiel al mandamiento, va sutil pero constantemente estirando los límites en unos casos y expresamente violando leyes en otros.
Es interesante zambullirse en algunos ejemplos. Durante uno de estos peregrinajes, sus seguidores atraviesan un campo sembrado y para saciar el hambre van arrancando los granos, los limpian con sus manos y los comen. Un fariseo que los mira los acusa de violar la Ley, ya que era sábado (sabbath) y estaba expresamente prohibido realizar cualquier tarea. Jesús le responde, y de paso dice a todos los presentes: “el sábado está hecho para el hombre, no el hombre para el sábado”[3]. En términos actuales esto equivale a decir que el hombre tiene el derecho de descansar el sábado, no es una imposición o una obligación no trabajar. Puede sonar a un episodio menor, pero Jesús acaba de contradecir la interpretación de la ley válida hasta ese momento.
Otro ejemplo y uno de mis favoritos, porque exalta lo que quiero transmitir aquí, es el relato de la mujer adúltera. Dice el evangelio de Juan (el único que lo menciona) que una mujer, sorprendida en pleno adulterio, es llevada por un grupo de hombres a Jesús con la intención de matarla mediante la lapidación, algo expresamente contemplado en la ley. No faltaban entre el grupo los que querían ver a Jesús, sabiéndolo bondadoso, violar expresamente la ley, para acusarlo en consecuencia. Jesús, muy creativamente, logra no hacer cumplir la ley sin tener que explícitamente violarla. Cuenta la anécdota que Jesús escribía en la arena con su dedo y no contestaba las consultas de los hombres. Esto se repitió durante varios minutos mientras los hombres insistían con saber su opinión. Al final Jesús, sin dejar de escribir, dice su célebre frase: “…aquél que esté libre de pecado arroje la primera piedra”. Los hombres se miran entre ellos, desconcertados, y lentamente se alejan sin llevar a cabo la ejecución anhelada. Cuando Jesús queda solo con la mujer, ahí levanta la vista y le pregunta “¿dónde están los que te acusan?” A lo obvio, Jesús agrega “entonces Yo no te acuso, ve y no peques más”. Juan 7:53-8:11 [4]
En este relato se encierra un concepto absolutamente revolucionario: vincula pecado con arrepentimiento. Aquí hablamos del Hijo de Dios, que está aquí para sufrir y morir porque Dios Padre solo entiende el pecado vinculado al castigo. No hay otra manera de sacarse el cepo del pecado original que no sea a través del castigo. Aquí está Jesús, cuatro mil años después, supuestamente el mismo Dios pero hecho hombre, que camina el mundo, siente hambre, frío, convive con la miseria y el sufrimiento humano que nos trae un concepto completamente humano y contradictorio con el divino, infinitamente superador en su concepción y espiritualidad: al pecado se expía con arrepentimiento. Esto abre una puerta a la rectificación, al aprendizaje, a la redención, a la superación y al crecimiento como persona, como pueblo, como comunidad. Es alinearse con una idea que tiró Aristóteles 350 años antes “de los errores se aprende”. No puedo exagerar la profundidad e importancia que este concepto tiene, transmitido por Jesús en persona, más considerando las iniquidades que se hicieron en su nombre siglos después.


Capítulo V

La Pena de Muerte

Aquí quiero mencionar un pasaje central de la vida de Jesús que todos los evangelios reflejan, aunque con variaciones importantes. El evangelio de Marcos es el más antiguo según los eruditos y Mateo y Lucas lo usaron de guía para escribir los suyos. El de Marcos refleja un Jesús taciturno y preocupado en todo su proceso de detención, juzgamiento, tortura y muerte. En ese lapso prácticamente no pronuncia palabra, recorre el calvario con la cruz en completo silencio, no comenta nada durante su agonía y solo en el momento de morir, levanta la cabeza al cielo y grita con angustia:  “Señor, señor, ¿por qué me has abandonado?”
Ya para el evangelio de Lucas hay un cambio de actitud bastante radical. En este relato, en una aparente intención de ubicar a un Jesús en completo dominio de su destino, su actitud ante la misma situación es bastante distinta. Aquí dialoga con el sumo sacerdote, con Poncio Pilato, y en su camino hacia el Gólgota, consuela a una mujer, habla con los soldados que lo clavan a la cruz, dialoga con ambos reos crucificados junto a él, y en el momento de morir dice completamente resignado: “Padre, en tus manos encomiendo mi alma”.
Para mí lega interpretación, la versión de Marcos me parece más verosímil. Para justificar esto quiero mencionar el episodio inmediatamente previo a su detención. Luego de la última cena, Jesús camina hasta el Monte de los Olivos y se aparta de sus apóstoles para rezar. Les ordena que permanezcan despiertos, algo que sus seguidores no logran cumplir, después de una cena cargada de comida y vino. En su rezo, Jesús se llena de angustia y transpira sangre, algo que solo puede indicar un estado muy alterado frente a un destino terrible que se le avecina. En esta situación se dirige a su padre para pedirle con la famosa frase: “Padre, quítame de encima esta pesada carga”.
¿Como me suena esto a mí? Jesús, que se supone es Dios, pero hecho hombre, que ha convivido en la tierra con sus pares, ha pasado escasez, frío, hambre, cansancio, tiene una perspectiva humana que Dios padre no la tuvo nunca. Así como decidió que no había que castigar a la mujer adúltera, y perdonar el pecado de una manera más profunda y espiritual que mediante el castigo físico, le está pidiendo a su padre resolver sus cuitas de otra manera. Seguro que las había, pero solo una persona sensible, verdaderamente misericordiosa y caritativa puede entender esa situación y producir un cambio tan radical, dejar de lado los dogmas, el orgullo, la “todopodrosería” y perdonar a la humanidad evitando la tortura y muerte de su propio hijo.
Sabemos por los evangelios, que Dios padre no contesta a su hijo y deja seguir el camino de las profecías con todo el drama que eso significó para Jesús.
Aquí hay un hijo que acepta el criterio de su padre, aun sabiéndose portador de un mensaje superador, infinitamente más correcto y conceptualmente revolucionario que sentó las bases de una doctrina que se esparciría por el mundo como ninguna otra.
En mí humilde visión de los hechos, Jesús debería haber, en ese momento, roto su vínculo con el padre, consolidar su mensaje revolucionario, y dejar muy en claro que los valores expresados en sus años de enseñanza poco y nada tenían que ver con las historias de violencia, venganza, masacres y berrinches tan populares en el Antiguo Testamento.
Los años y siglos posteriores a la muerte de Jesús nos muestra un relato cada vez más en manos de conservadores y gente vinculada a los poderosos que van adaptando los hechos de manera de suavizar algunos pasajes, conciliándolos con una especie de status quo que nadie quería modificar demasiado. A tal punto que la doctrina central del Catolicismo hoy se basa en las interpretaciones de grandes teólogos antiguos y medievales más que en las propias escrituras.
Hasta aquí lo que quería mencionar respecto del cristianismo y los motivos que me llevaron a alejarme de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, en la que fui criado. 



Capítulo VI

Otras Ideas

Como mencioné en el prólogo, uno de los objetivos de poner por escrito estas ideas era trazar un mapa de los caminos recorridos hasta llegar a lo que actualmente tengo como ideas y como ese camino me marcó y terminó forjando en la persona que soy.
De lo expuesto hasta aquí puedo resumir que tomé muchas ideas, conceptos y enseñanzas de los clásicos griegos, en particular su manera de cuestionar la realidad y tratar de entenderla mediante la contemplación, el libre pensamiento, o pensamiento crítico y el diálogo. Sentaron las bases de la filosofía, la física, la medicina, la geometría analítica y tantas disciplinas más. Pude leer varios autores, desde Aristóteles hasta Ptolomeo y es sorprendente lo vigente de muchos de sus planteos.
Cronológicamente el otro gran aporte lo hizo el cristianismo, algo que detallé ya de qué manera y como lo interpreté.
La edad media fue una etapa de la que saqué poco probablemente por ser la que menos conozco, pero objetivamente su producción intelectual fue pobre. Salvo algunos personajes nobles y destacados como el de Carlomagno, que intentó adelantar el renacimiento 700 años pero fracasó por no estar dadas las condiciones, debo confesar que no pude rescatar de este período grandes ideas.

El Renacimiento. La Ilustración.

Otro cantar es lo que ocurre en los últimos 500 años. Aquí, ya a fines del medioevo con el invento de Gütemberg (1453) comienza una lenta pero constante divulgación de ideas y conocimientos. Las universidades en Europa empiezan a darnos intelectuales e investigadores. También aficionados y talentosos independientes van abriendo el abanico de conocimientos que ya no solo no se perderán para la historia sino que permitirán un paulatino y cada vez más acelerado acopio de ideas y conceptos que nos depositan en este vertiginoso presente.
Pero no todo es tan lineal y lubricado como suena. Cada idea nueva, cada propuesta o descubrimiento, va acompañada de gran resistencia al cambio, escepticismo o directamente represión, por amenazar lo establecido hasta ese momento. Desde Copérnico, pasando por Galileo, Newton, los pensadores franceses, Marx, Darwin, Freud, Einstein e infinidad de contemporáneos, cada aporte iba acompañado de su respectiva biblioteca de detractores.
Diseccionar cada autor, propuesta, conjunto de ideas e incorporarlas como propias en la medida que conforman mi sentido común o son compatibles con el carácter de mí espíritu, es la tarea más ardua y hermosa que me he propuesto en la vida.  

 [1] Han sobrevivido muchas versiones del Génesis, pero sobre este verso en particular casi no hay discrepancia y las palabras “árbol” y “conocimiento” son literales. Interpretaciones posteriores, como la de Agustín en el siglo IV y muchos otros sobre el significado de este pasaje corren por cuenta de ellos. Irineo, obispo de Lyon en el siglo II, establece el concepto de “pecado original” bastante después de la muerte de Jesús, tomando como base un particular pasaje de Pablo en Romanos 5:12-21 que luego se incorporaría al Nuevo Testamento. No está en la tradición judía y la espera del Mesías en esa época no estaba vinculada a las travesuras de Adán y Eva.
[2] No siendo un experto en la Biblia ni mucho menos, y no conociendo el hebreo antiguo, me llevo de las interpretaciones de varios estudiosos de Princeton que son a mi entender los que más profundamente han analizado los textos originales y todos concuerdan en que el término usado en este pasaje del Génesis corresponde a “knowledge”, o “conocimiento”. En traducciones castellanas se emplea a veces el término “sabiduría” o incluso el menos feliz “ciencia”.
[3] En una versión literal de Lucas dice “el hombre es el Señor del sábado…”
[4] Los estudiosos mencionan este pasaje completo como insertado en el evangelio de Juan, ya que en el manuscrito griego más antiguo y mejor conservado no figura. Su estilo y vocabulario es muy distinto al resto del Evangelio. Pero aparentemente era una anécdota muy difundida entre los primeros cristianos y muy probablemente reflejaba un hecho real en la vida de Jesús. Fue agregada al evangelio de Juan en alguna de las transcripciones al latín en el segundo siglo. Entre las versiones que sobrevivieron hasta nuestros días, hay una muy interesante que dice que Jesús estaba escribiendo en la arena los pecados de cada uno de los hombres presentes, razón por la cual tan pacíficamente desistieron de su cometido.  

domingo, 23 de septiembre de 2012

La Estación Transformadora de Calle Ayacucho


Mitos y Realidades

Por Luis Octavio Corvalán[1]
22 de Septiembre de 2012

En este artículo no voy a bregar en un sentido o en otro respecto a la polémica instalada. Mi intención es aportar elementos técnicos necesarios para encausar la discusión, ya que pude observar en los debates y opiniones vertidas un profundo desconocimiento de ambas partes. Tengamos la paciencia de leer un poco, prometo ser breve, sobre como funciona esto.
Comencemos por definir lo que es un sistema eléctrico (SE). Muy a vuelo de pájaro para no dispersar el tema ni la atención del lector, un SE puede dividirse en cuatro partes: Generación, Transmisión, Distribución y Consumo.
La generación abarca las usinas, donde se transforma la energía presente en alguna de sus formas en energía eléctrica. Estas usinas se clasifican según la naturaleza de fuente de energía primaria. Pueden ser térmicas, hidráulicas, eólicas, solares, nucleares, etc. Dentro de las térmicas, se clasifican a su vez por el tipo de combustible empleado: a gas, fuel oil, carbón, gas oil, leña, bagazo, etc.
Muchas veces la fuente de energía condiciona la ubicación de la usina. Las hidráulicas se instalan en ríos, ya sea de montaña o llanura, donde pueda aprovecharse un salto de altura mediante un dique o embalse. Las eólicas y solares en lugares de abundante viento y sol respectivamente. Las térmicas pueden ubicarse cerca de la fuente de combustible, en el caso de las de carbón, leña o bagazo, o pueden ubicarse en lugares más estratégicos para el SE en caso de combustibles fácilmente transportables, como el fuel oil o el gas.
Vemos que en la mayoría de los casos, no podemos estar cerca de las grandes ciudades y polos industriales que serán los centros importantes de consumo y la energía generada tendrá que ser transportada distancias considerables.
Aquí pasamos a la segunda parte, la Transmisión. Esto se logra mediante redes de alta tensión (AT). La AT permite transmitir potencias importantes distancias largas. No entraremos en más detalle, pero juro que es así. En Argentina estas altas tensiones son básicamente 3: líneas de 132kV, líneas de 220kV y líneas de 500kV. Por kV me refiero a kilo voltios o sea 1000 voltios. Cuánto más alta la tensión, más distancia se podrá transmitir la energía. Una regla muy básica nos dice que la tensión en kV es aproximadamente la mitad de la distancia que podremos transmitir eficientemente. Así, las líneas de 132kV nos sirven bien hasta unos 300km, las de 220kV hasta unos 500km y las de 500kV nos permiten transmitir por arriba de 1000km la energía.
Una vez que la energía llega a los grandes centros, ciudades, pueblos o industrias, pasamos a la parte de Distribución. Esto se hace mediante una gran red de líneas de media tensión (MT) que son líneas de 13,2 y 33kV (en nuestro país). La AT se reduce a MT mediante transformadores llamados “de potencia”. Estos transformadores solo “transforman” la energía desde un nivel de tensión “alta” a otro nivel de tensión “media”. No generan y prácticamente no consumen nada. Son aparatos muy eficientes. Estas líneas de MT recorren la ciudad, los  barrios y los pueblos cercanos llevando la energía eléctrica. La reglita mencionada nos hace ver que serán útiles para distancias de hasta unos 30 y 70 km respectivamente. Algunas industrias importantes pueden conectarse a estas líneas de MT, pero no sirven para el consumo domiciliario y general.     
Una vez en la zona, esta energía deberá ser convertida a tensiones aptas para este consumo. Esto se logra mediante transformadores llamados de “distribución”, que son transformadores de poca potencia y repartidos en zonas que abarcan pocas cuadras (barrios) o en cada edificio o repartición mediana o importante. A partir de estos transformadores ya estamos en la cuarta parte de nuestro SE que llamamos Consumo.
En Argentina la tensión de consumo es de 220V para los sistemas monofásicos y de 380V para los sistemas trifásicos y que conocemos como baja tensión (BT). Si expresamos en KV serán 0,22 y 0,38kV. Ambas tensiones se obtienen de la misma línea de BT. Estas líneas no sirven para transmitir ni distribuir energía sino simplemente para hacer llegar desde el transformador al consumidor final que deberá estar muy cerca. Si aplicamos la misma regla que venimos aplicando para AT y MT, vemos que la baja tensión no podrá ser transportada mucho más allá de 500 mts.  

Calle Ayacucho, El medio ambiente, la sustentabilidad y los riesgos. 
No estoy familiarizado con este proyecto puntual, pero lo entiendo. El consumo en el microcentro tucumano está tan concentrado y en aumento, que es necesaria la instalación de un transformador “de potencia” en sus inmediaciones. O sea, alimentarlo con AT y arrancar desde ahí con un sistema de “distribución” en MT para atender las necesidades de la zona. ¿Es evitable técnicamente? Por lo expresado anteriormente aparentemente sí. Podemos tener un transformador de potencia digamos a 20 km del centro y llevar la energía en MT. En parte esto ya se hace. Pero si hablamos de mucha potencia, como la necesaria en el centro, necesitaríamos muchos cables, o cables muy grandes y muchos transformadores “de distribución” alimentados desde estas distancias largas. Esto, además de ser “ineficiente” como expresan los defensores del proyecto, es además ambientalmente más impactante que la otra solución. Debería ser una obviedad porque eficiencia y medio ambiente van de la mano.
Los cables de AT y los campos magnéticos: Aquí quiero aclarar esto muy bien porque he oído decir barbaridades, muchas sustentadas en sitios de internet de dudosa rigurosidad. Los cables de AT del tipo subterráneo atraviesan la ciudad desde hace muchas décadas. Un cable subterráneo está compuesto por 3 conductores para formar un sistema “trifásico”. Esto no se entiende intuitivamente, pero imaginemos esta situación:
Yo tengo una bañera y la estoy llenando con agua fría y caliente a la vez, y provienen ambas de un tanque de agua. En el desagüe de la bañera coloco una bomba que sube el agua al tanque. Podemos aquí intuir que el tanque jamás se vaciará porque estoy subiendo exactamente la misma cantidad de agua que estoy sacando de él. Tengo 3 caños, uno de agua fría, otra de caliente y un caño que retorna el agua al tanque. El “promedio” de lo que circula en el sistema es cero y el tanque permanecerá siempre como estaba.  
Un sistema eléctrico trifásico se comporta algo parecido. Si analizo qué pasa en un instante en los 3 cables, en uno la corriente estaría fluyendo en un sentido y en los otros 2 estaría regresando, o viceversa. En todo momento la suma de las tres corrientes es CERO.
Una ley física fundacional del electromagnetismo conocida como “ley de Ampere” dice que un campo magnético próximo a un conductor por donde circula una corriente es proporcional, entre otras cosas y principalmente, al valor de esta corriente. Podemos deducir por lo expresado, que en las proximidades de un cable subterráneo por más que sea de alta tensión, el campo magnético es CERO, ya que el valor de la corriente total por los 3 cables en todo momento es CERO.
Los Transformadores y los campos magnéticos: Imaginemos que en un viaje debo atravesar una ciudad. En el trayecto voy circulando por una calle angosta, con baches, autos estacionados en doble fila y otros obstáculos. Veo a unas pocas cuadras una importante avenida y todos circulando a gran velocidad en ambos sentidos. Mi reacción natural será ir inmediatamente hacia allí, buscando un camino más fácil para desplazarme. El campo magn’etico hace algo parecido.
Los campos magnéticos se establecen por el espacio, independientemente del medio que deben atravesar, incluso se establecen en el vacío absoluto. Pero existen algunos materiales que le hacen mucho más fácil para el campo establecerse. No son muchos, pero los hay. El hierro es el más conocido. Los transformadores necesitan campos magnéticos bastante intensos para funcionar eficientemente. Pero también tienen un “núcleo” que no es otra cosa que un camino muy fácil para el campo magnético construido en láminas de aleación de hierro. ¿Cuán fácil? Entre 6000 y 25000 veces más fácil que el aire circundante. En pocas palabras, esto quiere decir que solo entre 1/6000 y 1/25000 del campo magnético circulará por fuera del núcleo, en sus proximidades. Una vez fuera del núcleo, esta fracción del campo magnético se encuentra con la “cuba” del transformador, que es el tanque metálico que podemos ver desde afuera, también hecho de chapas de hierro y que será otra alternativa atractiva para esa fracción de campo magnético disperso. En definitiva, es prácticamente nulo el campo magnético circulando por fuera del transformador producto de su funcionamiento.   
Esto es muy fácil de comprobar. Nos paramos debajo del transformador más cerca de casa, si vivimos en un barrio, o la par de esas puertas metálicas presentes por el centro que dicen “Peligro” ó “Alta Tensión” o “EDET” donde seguramente hay un transformador detrás, y con una brújula en mano miramos hacia donde apunta. Si indefectiblemente apunta al norte, es porque el campo magnético terrestre es predominante y el efecto magnético del transformador no es apreciable. El campo magnético terrestre es muy débil pero aún así es predominante y nos atraviesa desde que éramos proteínas.
Aceite del Transformador: El aceite mineral usado en la refrigeración de transformadores es totalmente similar al aceite que usamos para el motor de nuestros vehículos, colectivos y camiones. Su viscosidad es menor pero es el mismo aceite, básicamente. Los policlorados cancerígenos están prohibidos desde los años 70 y no están presentes en transformadores nuevos desde hace décadas. Las estaciones transformadores cuentan por norma con un depósito rellenado con grava capaz de alojar la totalidad del aceite del transformador en el caso de una rotura de un caño, un radiador o la cuba misma, evitando que el aceite llegue al resto de la instalación y menos aún a propiedades vecinas.
El montaje del transformador puede ser a nivel del suelo o incluso subterráneo. Esta segunda opción podría haber sido más tranquilizante para los vecinos, pero es solo una opinión. Como dije, no conozco los pormenores del proyecto.     

Y ahora ¿quién podrá salvarnos?  
¿Estoy a favor del proyecto? Esta aparentemente es la conclusión de lo expuesto hasta ahora. Pero el problema es más complejo. Salgamos de la electricidad y el magnetismo. Desde ese punto de vista no tengo objeciones. Los que me leyeron alguna vez, en mi blog o en los diarios, saben que no fui partidario de las privatizaciones y sí me importa el medio ambiente.
Tuve la suerte de ser invitado a participar de las deliberaciones para armonizar un plan estratégico para SM de Tucumán con vistas al 2016, esto fue en el año 2006. Un tema que sobrevoló casi todos los días de debate fue la “descentralización”. Hoy a más del 60% del tiempo transcurrido hacia la meta fijada no solo no se hizo gran cosa al respecto, sino que siguió en constante aumento el crecimiento y la “centralización” de la ciudad. De haberse tomado los consejos seriamente, hoy no sería necesario aumentar la oferta de energía en el microcentro. Pero la realidad es otra. Y necesita soluciones.
Mal que le pese a muchos que sinceramente se preocupan por el medio ambiente, la electricidad lejos de ser un problema, es la solución. El día que los autos sean todos eléctricos el aire de la ciudad será infinitamente más limpio. Los cables y transformadores son magnéticamente inocuos. Los problemas que involucran electricidad y medio ambiente están casi exclusivamente confinados a la fuente primaria de energía que ya mencionamos. Unas contaminan mucho, otras menos y otras muy poco. Además, en muchos casos, las usinas necesitan almacenar energía para su funcionamiento, ya sea en forma de depósitos de combustibles, un dique con agua, carbón, uranio, etc. Y debo confesar que eso implica un riesgo. Y es debatible, pero no es motivo de la presente nota. Por suerte hay otros medios “limpios” de generación de energía eléctrica que deberán ser potenciados de cara al futuro.
Muchos de los críticos seguramente tienen un auto a nafta o un auto con GNC. Los tanques de combustibles (ambos, el GNC en particular) son potencialmente bombas, ya que almacenan energía. Y sientan a sus hijos tranquilamente en el asiento de atrás por “precaución” Una estación transformadora no almacena energía. La solución para el primero de los casos es fijar normas estrictas y controlar su cumplimiento. En las instalaciones eléctricas, y las de redes y subestaciones en particular la normativa es muy completa y actualizada y en nuestra provincia se cumple bastante bien, comparado con provincias vecinas. Las audiencias públicas no se publicitan todo lo que se deberían pero existen. Los vecinos e interesados tienen la oportunidad de hacerse oír y pedir las explicaciones del caso.
Hoy, lamentablemente hay mucho revuelo, la famosa crispación, y con bandos enfrentados y a los gritos es difícil armonizar criterios y encontrar soluciones. En esto no puedo aportar nada, pero este artículo intenta dar un marco de razonabilidad técnica que veo escaso.      


[1] L.O.C. es Técnico Mecánico Electricista egresado del Instituto Técnico de la UNT.  Estudió Ingeniería Eléctrica, tomó cursos de especialización en Transformadores de Medida (UTN – 1991) y en Estaciones de Transformación y Suministro en Media Tensión (AEA – 2008). Autor del Libro “Nuevos Criterios en el Diseño de Pequeños Transformadores” (1999) y actualmente es Gerente Técnico de la empresa L-COR Transformadores SRL. Es miembro de la Asociación Electrotécnica Argentina.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Terry's Book "Chuck a Sickie"


To start to comment on Terry’s book “Chuck a Sicky”

Brief history of USA, as seen from a Third World, Latin American country.
by Luis Octavio Corvalán
The US has been an inspiration for the new independent nations rising in America at the beginning of the XIX century.
The American Revolution, and specially the organization of the newly born nation, it’s Constitution and it’s Bill of Rights were the most modern and democratic way of government so far by that time. As you mention in your book, this is something to be proud about.  
It’s important to say that great part of that result is due to some very interesting men that coincided in time and space. One is Thomas Jefferson, that witnessed de French Revolution in his post as ambassador to France and knew the French thinkers of the XVIII century (Montesquieu, Rosseau, Voltaire, etc.) who’s ideas you can see inspiring the two big documents mentioned above. Franklin, Hamilton and other “father’s of the Nation, (as Sarah Palin fails to acknowledge) complete that group of distinguished personalities that debated in Philadelphia.
By that time, almost 200 years of colonial activity had gone by. But it’s population was mostly hard working farmers that were given a piece of land of their own and settled in a new land that was constantly growing towards the west. This is a big political merit and what makes the big difference today between the States, Canada, and the rest of America from Mexico down to Argentina, that came from a Spanish colonial system completely different, land possession wise.
The US was completely self minded through most of the XIX century as the frontier gradually wandered west. Once the frontier disappeared, they started to look abroad to expand their business and found necessary to do as most European countries that had colonies all over the world. They started then with a very distinguished and concrete imperialistic policy. This is not alleged by a resented third world thinker, this is mainstream US policies as historians like Foster Rhea Dulles (University of Michigan) or John Cawelti (U of Chicago) and dozens more agree.
This was quite clear even to President James Monroe back in 1823, when he introduced the Monroe Doctrine as a US policy, to keep European nations off American soil (all of America, north and south).
After WWII the US became the world’s leading super power and as such started a much more aggressive foreign policy and creating multilateral institutions that were all US based political, economic and military platforms to rule the world. Such as NATO, IMF, World Bank, UN Security Council and stuff like that.
The other winner that emerged strong after the war was the Soviet Union. Immediately the cold war years started.
Independent countries were forced into one or another side of the conflict, and wars started to try to prevent countries falling into the other powers influence. This explains Korea, Vietnam, the African independence wars and so on.
In our continent, supposed to be US’s back yard as defined by Monroe 150 years back, any democratic and legitimate government that didn’t obey or comply to the US foreign policy was overthrown. This was achieved by supporting illegal military action, undermining unfriendly governments, or simply assassinating political leaders or presidents in office. This happened all over the continent since the Cuban independence back in 1899 and continues as recently as the US support on the Honduran coup de stat a couple of years ago. So you see this policy starts way before the cold war and continues long after its end.
Unbelievably, the 11-S attack turned the US’s attention exclusively to the Middle East, and for several years Latin America has been off their mind. This allowed the sub-continent to grow in self determination, adopt different policies and grow economically as it haven’t grown in decades. In the 2005 American Summit George W. Bush tried to impose a continental free-trade policy that he called ALCA, in another attempt to regain the status of Big Brother that the US was slowly but constantly losing. The majority of the countries, including the big ones Brazil, Argentina and Venezuela said no, knowing what the US wants when making business. No good deal for the US can be a good deal for the rest of us. One hundred years of history is proof enough.
This is unknown to the common US citizen. I can say this because a lived there for 10 years, went to school and been able to see the world through those eyes. It’s easy to see the US as the best place to live, but now that times aren’t as easy as back in the 50’s and 60’s, they will have to face some deep contradictions that other countries in the world have solved several years ago. Health care, housing plans, public education and other issues has been left aside since Reagan told everybody that they were rich and didn’t need this kind of public policies. And most of all because the big money spending had to go to keep the US as a big imperialistic power with it’s army involved all over the world.  
 
This is, as its title suggests, a brief introduction as how a guy your age sees the US from a distant country, so we can, from here on, discuss your book.
I can say from reading the first pages, your concern is a healthy response compared to most of your fellow citizen’s absolute lack of political interest. I looking forward to give you my opinion on matters that you name in your book and that I agree and disagree with in practically equal proportions. If you wish I’ll continue my notes. Congratulations for the initiative.