domingo, 23 de septiembre de 2012

La Estación Transformadora de Calle Ayacucho


Mitos y Realidades

Por Luis Octavio Corvalán[1]
22 de Septiembre de 2012

En este artículo no voy a bregar en un sentido o en otro respecto a la polémica instalada. Mi intención es aportar elementos técnicos necesarios para encausar la discusión, ya que pude observar en los debates y opiniones vertidas un profundo desconocimiento de ambas partes. Tengamos la paciencia de leer un poco, prometo ser breve, sobre como funciona esto.
Comencemos por definir lo que es un sistema eléctrico (SE). Muy a vuelo de pájaro para no dispersar el tema ni la atención del lector, un SE puede dividirse en cuatro partes: Generación, Transmisión, Distribución y Consumo.
La generación abarca las usinas, donde se transforma la energía presente en alguna de sus formas en energía eléctrica. Estas usinas se clasifican según la naturaleza de fuente de energía primaria. Pueden ser térmicas, hidráulicas, eólicas, solares, nucleares, etc. Dentro de las térmicas, se clasifican a su vez por el tipo de combustible empleado: a gas, fuel oil, carbón, gas oil, leña, bagazo, etc.
Muchas veces la fuente de energía condiciona la ubicación de la usina. Las hidráulicas se instalan en ríos, ya sea de montaña o llanura, donde pueda aprovecharse un salto de altura mediante un dique o embalse. Las eólicas y solares en lugares de abundante viento y sol respectivamente. Las térmicas pueden ubicarse cerca de la fuente de combustible, en el caso de las de carbón, leña o bagazo, o pueden ubicarse en lugares más estratégicos para el SE en caso de combustibles fácilmente transportables, como el fuel oil o el gas.
Vemos que en la mayoría de los casos, no podemos estar cerca de las grandes ciudades y polos industriales que serán los centros importantes de consumo y la energía generada tendrá que ser transportada distancias considerables.
Aquí pasamos a la segunda parte, la Transmisión. Esto se logra mediante redes de alta tensión (AT). La AT permite transmitir potencias importantes distancias largas. No entraremos en más detalle, pero juro que es así. En Argentina estas altas tensiones son básicamente 3: líneas de 132kV, líneas de 220kV y líneas de 500kV. Por kV me refiero a kilo voltios o sea 1000 voltios. Cuánto más alta la tensión, más distancia se podrá transmitir la energía. Una regla muy básica nos dice que la tensión en kV es aproximadamente la mitad de la distancia que podremos transmitir eficientemente. Así, las líneas de 132kV nos sirven bien hasta unos 300km, las de 220kV hasta unos 500km y las de 500kV nos permiten transmitir por arriba de 1000km la energía.
Una vez que la energía llega a los grandes centros, ciudades, pueblos o industrias, pasamos a la parte de Distribución. Esto se hace mediante una gran red de líneas de media tensión (MT) que son líneas de 13,2 y 33kV (en nuestro país). La AT se reduce a MT mediante transformadores llamados “de potencia”. Estos transformadores solo “transforman” la energía desde un nivel de tensión “alta” a otro nivel de tensión “media”. No generan y prácticamente no consumen nada. Son aparatos muy eficientes. Estas líneas de MT recorren la ciudad, los  barrios y los pueblos cercanos llevando la energía eléctrica. La reglita mencionada nos hace ver que serán útiles para distancias de hasta unos 30 y 70 km respectivamente. Algunas industrias importantes pueden conectarse a estas líneas de MT, pero no sirven para el consumo domiciliario y general.     
Una vez en la zona, esta energía deberá ser convertida a tensiones aptas para este consumo. Esto se logra mediante transformadores llamados de “distribución”, que son transformadores de poca potencia y repartidos en zonas que abarcan pocas cuadras (barrios) o en cada edificio o repartición mediana o importante. A partir de estos transformadores ya estamos en la cuarta parte de nuestro SE que llamamos Consumo.
En Argentina la tensión de consumo es de 220V para los sistemas monofásicos y de 380V para los sistemas trifásicos y que conocemos como baja tensión (BT). Si expresamos en KV serán 0,22 y 0,38kV. Ambas tensiones se obtienen de la misma línea de BT. Estas líneas no sirven para transmitir ni distribuir energía sino simplemente para hacer llegar desde el transformador al consumidor final que deberá estar muy cerca. Si aplicamos la misma regla que venimos aplicando para AT y MT, vemos que la baja tensión no podrá ser transportada mucho más allá de 500 mts.  

Calle Ayacucho, El medio ambiente, la sustentabilidad y los riesgos. 
No estoy familiarizado con este proyecto puntual, pero lo entiendo. El consumo en el microcentro tucumano está tan concentrado y en aumento, que es necesaria la instalación de un transformador “de potencia” en sus inmediaciones. O sea, alimentarlo con AT y arrancar desde ahí con un sistema de “distribución” en MT para atender las necesidades de la zona. ¿Es evitable técnicamente? Por lo expresado anteriormente aparentemente sí. Podemos tener un transformador de potencia digamos a 20 km del centro y llevar la energía en MT. En parte esto ya se hace. Pero si hablamos de mucha potencia, como la necesaria en el centro, necesitaríamos muchos cables, o cables muy grandes y muchos transformadores “de distribución” alimentados desde estas distancias largas. Esto, además de ser “ineficiente” como expresan los defensores del proyecto, es además ambientalmente más impactante que la otra solución. Debería ser una obviedad porque eficiencia y medio ambiente van de la mano.
Los cables de AT y los campos magnéticos: Aquí quiero aclarar esto muy bien porque he oído decir barbaridades, muchas sustentadas en sitios de internet de dudosa rigurosidad. Los cables de AT del tipo subterráneo atraviesan la ciudad desde hace muchas décadas. Un cable subterráneo está compuesto por 3 conductores para formar un sistema “trifásico”. Esto no se entiende intuitivamente, pero imaginemos esta situación:
Yo tengo una bañera y la estoy llenando con agua fría y caliente a la vez, y provienen ambas de un tanque de agua. En el desagüe de la bañera coloco una bomba que sube el agua al tanque. Podemos aquí intuir que el tanque jamás se vaciará porque estoy subiendo exactamente la misma cantidad de agua que estoy sacando de él. Tengo 3 caños, uno de agua fría, otra de caliente y un caño que retorna el agua al tanque. El “promedio” de lo que circula en el sistema es cero y el tanque permanecerá siempre como estaba.  
Un sistema eléctrico trifásico se comporta algo parecido. Si analizo qué pasa en un instante en los 3 cables, en uno la corriente estaría fluyendo en un sentido y en los otros 2 estaría regresando, o viceversa. En todo momento la suma de las tres corrientes es CERO.
Una ley física fundacional del electromagnetismo conocida como “ley de Ampere” dice que un campo magnético próximo a un conductor por donde circula una corriente es proporcional, entre otras cosas y principalmente, al valor de esta corriente. Podemos deducir por lo expresado, que en las proximidades de un cable subterráneo por más que sea de alta tensión, el campo magnético es CERO, ya que el valor de la corriente total por los 3 cables en todo momento es CERO.
Los Transformadores y los campos magnéticos: Imaginemos que en un viaje debo atravesar una ciudad. En el trayecto voy circulando por una calle angosta, con baches, autos estacionados en doble fila y otros obstáculos. Veo a unas pocas cuadras una importante avenida y todos circulando a gran velocidad en ambos sentidos. Mi reacción natural será ir inmediatamente hacia allí, buscando un camino más fácil para desplazarme. El campo magn’etico hace algo parecido.
Los campos magnéticos se establecen por el espacio, independientemente del medio que deben atravesar, incluso se establecen en el vacío absoluto. Pero existen algunos materiales que le hacen mucho más fácil para el campo establecerse. No son muchos, pero los hay. El hierro es el más conocido. Los transformadores necesitan campos magnéticos bastante intensos para funcionar eficientemente. Pero también tienen un “núcleo” que no es otra cosa que un camino muy fácil para el campo magnético construido en láminas de aleación de hierro. ¿Cuán fácil? Entre 6000 y 25000 veces más fácil que el aire circundante. En pocas palabras, esto quiere decir que solo entre 1/6000 y 1/25000 del campo magnético circulará por fuera del núcleo, en sus proximidades. Una vez fuera del núcleo, esta fracción del campo magnético se encuentra con la “cuba” del transformador, que es el tanque metálico que podemos ver desde afuera, también hecho de chapas de hierro y que será otra alternativa atractiva para esa fracción de campo magnético disperso. En definitiva, es prácticamente nulo el campo magnético circulando por fuera del transformador producto de su funcionamiento.   
Esto es muy fácil de comprobar. Nos paramos debajo del transformador más cerca de casa, si vivimos en un barrio, o la par de esas puertas metálicas presentes por el centro que dicen “Peligro” ó “Alta Tensión” o “EDET” donde seguramente hay un transformador detrás, y con una brújula en mano miramos hacia donde apunta. Si indefectiblemente apunta al norte, es porque el campo magnético terrestre es predominante y el efecto magnético del transformador no es apreciable. El campo magnético terrestre es muy débil pero aún así es predominante y nos atraviesa desde que éramos proteínas.
Aceite del Transformador: El aceite mineral usado en la refrigeración de transformadores es totalmente similar al aceite que usamos para el motor de nuestros vehículos, colectivos y camiones. Su viscosidad es menor pero es el mismo aceite, básicamente. Los policlorados cancerígenos están prohibidos desde los años 70 y no están presentes en transformadores nuevos desde hace décadas. Las estaciones transformadores cuentan por norma con un depósito rellenado con grava capaz de alojar la totalidad del aceite del transformador en el caso de una rotura de un caño, un radiador o la cuba misma, evitando que el aceite llegue al resto de la instalación y menos aún a propiedades vecinas.
El montaje del transformador puede ser a nivel del suelo o incluso subterráneo. Esta segunda opción podría haber sido más tranquilizante para los vecinos, pero es solo una opinión. Como dije, no conozco los pormenores del proyecto.     

Y ahora ¿quién podrá salvarnos?  
¿Estoy a favor del proyecto? Esta aparentemente es la conclusión de lo expuesto hasta ahora. Pero el problema es más complejo. Salgamos de la electricidad y el magnetismo. Desde ese punto de vista no tengo objeciones. Los que me leyeron alguna vez, en mi blog o en los diarios, saben que no fui partidario de las privatizaciones y sí me importa el medio ambiente.
Tuve la suerte de ser invitado a participar de las deliberaciones para armonizar un plan estratégico para SM de Tucumán con vistas al 2016, esto fue en el año 2006. Un tema que sobrevoló casi todos los días de debate fue la “descentralización”. Hoy a más del 60% del tiempo transcurrido hacia la meta fijada no solo no se hizo gran cosa al respecto, sino que siguió en constante aumento el crecimiento y la “centralización” de la ciudad. De haberse tomado los consejos seriamente, hoy no sería necesario aumentar la oferta de energía en el microcentro. Pero la realidad es otra. Y necesita soluciones.
Mal que le pese a muchos que sinceramente se preocupan por el medio ambiente, la electricidad lejos de ser un problema, es la solución. El día que los autos sean todos eléctricos el aire de la ciudad será infinitamente más limpio. Los cables y transformadores son magnéticamente inocuos. Los problemas que involucran electricidad y medio ambiente están casi exclusivamente confinados a la fuente primaria de energía que ya mencionamos. Unas contaminan mucho, otras menos y otras muy poco. Además, en muchos casos, las usinas necesitan almacenar energía para su funcionamiento, ya sea en forma de depósitos de combustibles, un dique con agua, carbón, uranio, etc. Y debo confesar que eso implica un riesgo. Y es debatible, pero no es motivo de la presente nota. Por suerte hay otros medios “limpios” de generación de energía eléctrica que deberán ser potenciados de cara al futuro.
Muchos de los críticos seguramente tienen un auto a nafta o un auto con GNC. Los tanques de combustibles (ambos, el GNC en particular) son potencialmente bombas, ya que almacenan energía. Y sientan a sus hijos tranquilamente en el asiento de atrás por “precaución” Una estación transformadora no almacena energía. La solución para el primero de los casos es fijar normas estrictas y controlar su cumplimiento. En las instalaciones eléctricas, y las de redes y subestaciones en particular la normativa es muy completa y actualizada y en nuestra provincia se cumple bastante bien, comparado con provincias vecinas. Las audiencias públicas no se publicitan todo lo que se deberían pero existen. Los vecinos e interesados tienen la oportunidad de hacerse oír y pedir las explicaciones del caso.
Hoy, lamentablemente hay mucho revuelo, la famosa crispación, y con bandos enfrentados y a los gritos es difícil armonizar criterios y encontrar soluciones. En esto no puedo aportar nada, pero este artículo intenta dar un marco de razonabilidad técnica que veo escaso.      


[1] L.O.C. es Técnico Mecánico Electricista egresado del Instituto Técnico de la UNT.  Estudió Ingeniería Eléctrica, tomó cursos de especialización en Transformadores de Medida (UTN – 1991) y en Estaciones de Transformación y Suministro en Media Tensión (AEA – 2008). Autor del Libro “Nuevos Criterios en el Diseño de Pequeños Transformadores” (1999) y actualmente es Gerente Técnico de la empresa L-COR Transformadores SRL. Es miembro de la Asociación Electrotécnica Argentina.

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