Una
serie interesante pero solo para estómagos desapasionados que puedan separar la
realidad de la ficción. Homeland
propone una mirada desde las entrañas mismas de la CIA. Con toda la
esquizofrenia post 11 de septiembre, el argumento de esta producción de Fox que
debutó en 2011 y ganó rápido premios diversos, como un Globo de Oro a la mejor
serie en 2012 gira en torno a una agente muy competente pero que oculta una
bipolaridad que la obliga a vivir medicada, interpretada por la interesante
Claire Danes.
La actriz logra llevar al personaje desde una correcta agente de campo diestra en el manejo de contactos en el terreno de un siempre conflictivo medio oriente hasta convertirse en una burócrata despiadada a la hora de la toma de decisiones en las temporadas finales. La serie muestra una ficción que me aparenta bastante más cercana a la realidad que tantas otras series y películas que giran en torno a la entidad de Langley cargada de una mística necesariamente negativa. Aquí se aprecia una interna permanente y feroz (como la que vimos en Peligro Inminente, por ejemplo) y se comprende por qué los EE.UU. jamás dejarán su rol de gendarme del mundo. Este brazo particular de su aparato de guerra se mueve con una autonomía total del poder político. Si bien del Despacho Oval bajan línea y dan las pautas, son los directivos de la agencia los que deciden de última que cosas comunicar y que cosas mantener ocultas de sus superiores políticos. El enemigo se centra casi exclusivamente en medio oriente pero tanto los aliados de la región como hasta los terroristas más buscados por la propia agencia tienen los vasos comunicantes que los vinculan con algún estamento de la propia CIA, aun con la ignorancia de otros. Enemigos acérrimos y aliados en una misma persona. Una vuelta de tuerca interesante es justamente esta estructura corrupta que pone a los buenos y malos divididos por una extraña diagonal que deja de un lado y del otro a propios y extraños en proporciones parecidas. Leales servidores públicos tan yankees como el pastel de manzana o la guerra preventiva terminan siendo grandes traidores mientras que un funcionario pakistaní que reúne el estereotipo de todo lo malo desde la óptica norteamericana resulta un fiel colaborador del imperio. Todo esto matizado permanentemente con complejísimas relaciones humanas que vinculan a los protagonistas con sus parejas, sus familias, pasados tormentosos y extrañas relaciones florecidas del propio seno de ese trabajo border que deben llevar adelante. Insertada la fantasía como una pieza oculta de un rompecabezas que encaja perfectamente dentro del contexto de realidad de la última década, el argumento puede tranquilamente verse como “the making of” de una parte de la realidad que los interesados en política internacional conocemos al dedillo. Todos los ingredientes de fotografía, edición, efectos, en lo formal mientras tecnología de punta e incorrecciones de todo tipo se vuelcan en el relato para hacer de esta serie un entretenimiento creíble a la hora de poner sobre la mesa un proceder que por defecto se mantiene convenientemente oculto de la sociedad. La CIA, el imperio y su reacción frente a un presente que les resulta incomprensible y que desde hace 15 años los hace ver al mundo más bipolar que la propia protagonista. Un argumento que se entiende perfectamente sabiendo la paranoia que arrastra el golpeado imperio en cuestión. El gran inconveniente es que estos procederes nos arrastran a todos. Recomendable.
https://www.youtube.com/watch?v=z2vvkPJ0-7g
La actriz logra llevar al personaje desde una correcta agente de campo diestra en el manejo de contactos en el terreno de un siempre conflictivo medio oriente hasta convertirse en una burócrata despiadada a la hora de la toma de decisiones en las temporadas finales. La serie muestra una ficción que me aparenta bastante más cercana a la realidad que tantas otras series y películas que giran en torno a la entidad de Langley cargada de una mística necesariamente negativa. Aquí se aprecia una interna permanente y feroz (como la que vimos en Peligro Inminente, por ejemplo) y se comprende por qué los EE.UU. jamás dejarán su rol de gendarme del mundo. Este brazo particular de su aparato de guerra se mueve con una autonomía total del poder político. Si bien del Despacho Oval bajan línea y dan las pautas, son los directivos de la agencia los que deciden de última que cosas comunicar y que cosas mantener ocultas de sus superiores políticos. El enemigo se centra casi exclusivamente en medio oriente pero tanto los aliados de la región como hasta los terroristas más buscados por la propia agencia tienen los vasos comunicantes que los vinculan con algún estamento de la propia CIA, aun con la ignorancia de otros. Enemigos acérrimos y aliados en una misma persona. Una vuelta de tuerca interesante es justamente esta estructura corrupta que pone a los buenos y malos divididos por una extraña diagonal que deja de un lado y del otro a propios y extraños en proporciones parecidas. Leales servidores públicos tan yankees como el pastel de manzana o la guerra preventiva terminan siendo grandes traidores mientras que un funcionario pakistaní que reúne el estereotipo de todo lo malo desde la óptica norteamericana resulta un fiel colaborador del imperio. Todo esto matizado permanentemente con complejísimas relaciones humanas que vinculan a los protagonistas con sus parejas, sus familias, pasados tormentosos y extrañas relaciones florecidas del propio seno de ese trabajo border que deben llevar adelante. Insertada la fantasía como una pieza oculta de un rompecabezas que encaja perfectamente dentro del contexto de realidad de la última década, el argumento puede tranquilamente verse como “the making of” de una parte de la realidad que los interesados en política internacional conocemos al dedillo. Todos los ingredientes de fotografía, edición, efectos, en lo formal mientras tecnología de punta e incorrecciones de todo tipo se vuelcan en el relato para hacer de esta serie un entretenimiento creíble a la hora de poner sobre la mesa un proceder que por defecto se mantiene convenientemente oculto de la sociedad. La CIA, el imperio y su reacción frente a un presente que les resulta incomprensible y que desde hace 15 años los hace ver al mundo más bipolar que la propia protagonista. Un argumento que se entiende perfectamente sabiendo la paranoia que arrastra el golpeado imperio en cuestión. El gran inconveniente es que estos procederes nos arrastran a todos. Recomendable.
https://www.youtube.com/watch?v=z2vvkPJ0-7g


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