Continuando con mis
reseñas netflixeanas hoy quiero comentar sobre esta serie erótica romántica. El
tipo cuarentón, docente de escuela pública y escritor ocasional, padre de
cuatro hijos y felizmente casado interpretado por el acertadamente insulso Dominic
West. Tiene un suegro escritor de los exitosos y millonario que le refriega la
ayuda económica y el éxito de sus publicaciones. Con una mansión en Montauk, un
lugar de veraneo en Long Island a pocas horas de New York, la casa del suegro
es el lugar obligado para pasar los meses de vacaciones de toda la familia. La
esposa, la interesante Maura Tierney (ER, Colores Primarios), disfruta de pasar
el verano en su casa de la infancia pero comprende el conflicto que genera en
el resto de los miembros de la familia, en particular en el marido y los dos hijos
adolescentes problemáticos. La contraparte, una mujer del pueblo de 31 años (Ruth
Wilson) que a diferencia de las típicas rompehogares de tantas otras tramas
similares, arrastra una tragedia reciente que le condiciona todo su accionar y
la convierte en un personaje oscuro e imprevisible. Sobre esta base se arma un
argumento que combina ingredientes de un thriller psicológico con un muy
particular manejo de los tiempos, mechando el relato con una investigación
policial que ocurre a posteriori de los hechos relatados y sobre una muerte que
permanece en el misterio durante largos capítulos. Pero lo más singular e
interesante de la serie es que cada capítulo está separado en dos mitades que
indefectiblemente se llaman “Noah” y “Alison”, los nombres de los amantes de la
trama. Y en esas mitades se muestran los hechos como lo ve, lo vive y los
recuerda cada uno de manera separada. Pero a diferencia de películas como “Elephant”
de Gus Van Sant donde se recrea una y otra vez las mismas escenas desde una
cámara diferente para mostrar las perspectivas de protagonistas pero reflejando
siempre la misma escena objetiva, aquí se muestran las situaciones de manera
completamente diferentes, alterando los diálogos, las improntas y hasta el
vestuario para reflejar la subjetividad de cada punto de vista. Y la
consecuencia más que interesante de esta manera de mostrar dos subjetividades
tan distintas de un mismo hecho es que será el espectador el que debe construir
a partir de esas dos vivencias su propia idea de lo que probablemente haya
ocurrido. Y sobre esa conclusión que dejan los guionistas en mano del
espectador se entenderán los hechos subsiguientes de la novela. Si bien la base
puede ser similar a tantas películas sobre la infidelidad como la extrema “Atracción
Fatal” con Douglas y Close o más sutiles como “Enamorándose” con De Niro y
Streep, The Affair nos relata un cuento inserto dentro de un contexto bastante
más elaborado con personajes secundarios bien desarrollados y gravitantes
dentro de la trama, algo que una miniserie en capítulos permite más que un
único largometraje. Hasta ahora solo disponible una temporada, pero la
recomiendo fuertemente.

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