El centro de la debilidad de las
acusaciones por las fotocopias de los cuadernos de Centeno consiste justamente
en el hecho que son fotocopias. No disponer de los originales impide ver su
antigüedad. Por ahí se redactaron convenientemente posterior a los hechos y en
un estilo ajeno al supuesto autor. Es una suposición mía. Yo puedo tener
fotocopias de los manuscritos del Mar Muerto hechas en 2018 pero los originales
tienen 2000 años. No hay manera de comprobarlo sin acceso a éstos últimos.
Hace poco hice referencia a las
religiones nacidas en Estados Unidos en el siglo XIX. Y hoy quiero profundizar
un poco en Joseph Smith, el fundador de Los Santos de los Últimos Días,
conocidos más como Mormones.
El punto de partida es una
aseveración de Smith de haberles sido entregadas por un Angel unas tabletas de
oro con unas escrituras en un lenguaje llamado "egipcio reformado"
que el propio Smith tradujo. Su habilidad para traducir el supuesto documento
de oro provino de la misma fuente: origen divino. De esta traducción nació el
hoy célebre "Libro de Mormón" que según el autor proviene de los
escritos de antiguos profetas que vivieron en el continente americano entre
2200 años antes de Cristo hasta el 400 y pico de nuestra era. Según Smith, el
último de estos profetas fue un tal Moroni, afortunadamente sin vínculos con el
Jaguar Matías, que se le presenta como el Ángel mencionado y de donde salió el
término Mormón, no me pregunten cómo.
Los originales de oro de estos
escritos fueron convenientemente devueltos al ángel que los trajo, así que los
registros que se disponen de esos escritos son solo las traducciones de Smith
de 1830. En las zonas atribuidas a las tribus que engendraron estos profetas
milenarios no se encontraron rastros arqueológicos de ningún tipo. Ni las
monedas que figuran en el libro, ni rastros de que en algún momento el
"egipcio reformado" se haya hablado o escrito en el continente.
Destaco que todas las monedas mencionadas en los Evangelios se encuentran de a
decenas bien uno excava unos centímetros en los territorios en que sucedieron
los eventos. Ni mencionar las miles de fuentes independientes, copias y
versiones de los escritos antiguos en que se basa el cristianismo, testimonios
que Joseph Smith reclama completar con su "Libro de Mormón".
Mohammed Alí, mucho antes de ser
boxeador, era la autoridad en Egipto designado por el Imperio Otomano luego de
la muerte de Napoleón, que había invadido esa región abriendo sus tesoros a los
europeos. Alí, que consideraba todos esos monumentos, utensilios, documentos y
joyas como representaciones de un paganismo ya superado, no tuvo empacho en
intercambiarlos por ayuda económica para desarrollar el país. Y así se formaron
los grandes museos en Londres, Berlín, el propio Louvre y demás. Mucho material
fue vendido a coleccionistas privados. Un excavador italiano, Antonio Lebelo,
que trabajaba para el cónsul de Francia y que ayudó a abastecer varios museos
entre ellos el de Turín y el Louvre, también vendió muchos artefactos a estos
coleccionistas y traficantes privados. Uno de estos lotes de artefactos que
incluía 11 momias y varios papiros llegó a los Estados Unidos convirtiéndose en
las primeras reliquias egipcias en llegar a ese país. Estos elementos recorrieron
el país exhibiéndose en hoteles, en salones y ferias. Con el tiempo estas
antigüedades cayeron en manos de Michael Chandler, ya sea como curador o como
representante de los verdaderos dueños. Y Chandler con el tiempo comenzó a
venderlos. Cuando solo le quedaban 4 momias y un puñado de papiros se enteró de
la existencia de Joseph Smith que por arte de magia sabía traducir el
"egipcio reformado". Viendo en este personaje que por entonces ya
tenía un grupo importante de seguidores, había fundado su propio pueblo
Kirtland, Ohio y acuñaba su propia moneda, un potencial comprador, se llega a
verlo.![]() |
| Daguerrotipo de Joseph Smith |
Smith al ver los papiros se
interesa de inmediato. Pero Chandler solo estaba dispuesto a venderlos si
compraba también las momias. Smith echó mano a los fondos que había reunido
para la construcción de un gran templo en Kirtland y tuvo que buscar ayuda
entre sus seguidores para reunir los 2200 dólares que le costó la aventura. Corría
el año 1835.
![]() |
| Parte de los papiros de Joseph Smith que no se destruyeron en el incendio de Chicago |
De esos manuscritos traducidos con
la misma creatividad que el resto de sus relatos, salió El Libro de Abraham. Y
este sumado al Libro de Mormón son la base de esta fe que dura hasta nuestros
días.
Muerto Joseph Smith en un episodio
que merece un artículo aparte y que prometo, porque no tiene desperdicio, los
manuscritos pasaron a su viuda que con el tiempo los vendió a un Museo de
Chicago. La voz popular atribuyó la pérdida total de los manuscritos en el gran
incendio de Chicago de 1871 que destruyó gran parte de la ciudad.
Quedaron para la posteridad solo
las traducciones de Smith que incluían el descifrado del abecedario usado en
los papiros y reglas gramaticales que supuestamente empleó para su traducción.
Los eruditos lograron a principios
del siglo XX descifrar el lenguaje de estos y otros papiros y de inmediato aparecieron
discrepancias con los afirmado por Smith y sus métodos de "inspiración
divina".
![]() |
| Manuscrito de J. Smith con símbolos de los originales agregados en el margen izquierdo. Libro de Abraham |
Pero en 1967 sorpresivamente
aparecieron en el Museo de New York fragmentos originales de los papiros de
Joseph Smith y que fueron donados a la organización "Latter Day
Saints", o sea, los mormones. Y estos originales sí permitieron comparar
las traducciones de Smith con partes del original. Y no tienen nada que ver.
Pero la opinión de especialistas, eruditos y estudiosos de la materia en
general no hace mella en los creyentes y siempre habrá excusas y
cuestionamientos a los más fundados para sostener expresiones absolutamente
infundadas. "Estamos cada vez mejor", se me ocurre como ejemplo
contemporáneo.
La post modernidad producto de la
hiperconectividad mundial impide la premisa de todas estas religiones de
prohibir o desalentar cualquier acceso a información crítica o puntos de vista
alternativos a las enseñanzas puertas adentro. Esto era más fácil cuando la
información se limitaba a libros y revistas. Hoy la web nos rodea
cotidianamente y esta información crítica está en todas partes. Los millenials
de familias históricamente ligadas a esta fe en particular están el pleno éxodo
en cantidades importantes por más que las autoridades hablan de disminución del
crecimiento de los feligreses pero crecimiento al fin.
Bart Erhman, uno de los eruditos
actuales más importantes en las escrituras sagradas, manifiesta que una opinión
apoyada por el 95% de los eruditos y académicos no es prueba de su veracidad.
Pero si a uno de nosotros se le ocurre una versión alternativa a semejante
consenso, más vale que tengamos fundamentos muy sólidos para respaldarla. Y en
el caso de estas religiones que agregan o tergiversan o proponen traducciones
totalmente diferentes a las académicamente aceptadas carecen por completo de
originales, traductores reconocidos, cuerpo de eruditos, estudiosos de fuste o
evidencia arqueológica que pueda respaldar semejantes aseveraciones.
Mi humilde función consiste en
expresar mi opinión con la intención de aportar mínimamente a un mundo futuro
basado más en el pensamiento crítico y no en la aceptación ciega de reclamos
pobremente fundados o directamente aviesamente interesados. Feliz domingo.



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