CAPITULO II:
WILLIAM PENN (1644-1718)

William Penn
William se unió a la "Sociedad Religiosa de
Amigos", más conocidos como los cuáqueros. Una agrupación
"light" como su nombre alude, Penn y los suyos promovían ideas de
tolerancia religiosa, libertad de expresión y otras nimiedades siglos avanzadas
para su tiempo. A pesar de no ser del agrado del rey, éste respetó la deuda
contraída aun después de la muerte del Almirante. Y como el pago en efectivo o
valores corrientes era muy difícil para un estado en quiebra como era
Inglaterra en esos años, a Penn se le ocurrió pedir tierras en las nuevas
colonias de América. Esto le vino de maravillas al rey Carlos II: nada como
pagar deuda con tierras ajenas. Y si el proyecto de Penn incluía trasladar a
los molestos cuáqueros lejos de Inglaterra, mejor. Con este arreglo, William
Penn pasó, en los papeles, a ser el mayor terrateniente de todo el imperio. Las
tierras "al oeste del río Delaware" era una extensión enorme que
entraba profundamente en terrenos aun inhabitados por europeo alguno.
Penn arribó
con una variada comitiva a las costas de su recién adquirido reino, pero su
cosmovisión le aclaraba que las tierras otorgadas por el rey tenían sus
legítimos dueños. Así que lejos de hacerse el prepotente como sus coterráneos,
buscó charlar con los líderes nativos y le ofreció comprar las tierras que
estaba por utilizar. Esta buena relación con los nativos duró el tiempo en que
Penn estuvo al frente de su emprendimiento. Como las tierras eran interminables
bosques, el pensó bautizarlas "Sylvania" en referencia al término
griego que significa justamente "bosques". Carlos II le hizo saber
que la entrega de las tierras era un compromiso asumido con su padre, el
Almirante William Penn y que por lo tanto el lugar debía llevar su nombre. La
conclusión fue bautizar el lugar "Pennsylvania" o "bosques de Penn",
denominación que perdura hasta hoy.
El proyecto
personal de Penn a su arribo era fundar una ciudad modelo, un experimento de
tolerancia social y convivencia como no existía en ninguna parte del mundo.
Eligió cuidadosamente el lugar, entre dos ríos, y con sus colaboradores,
grandes urbanistas de la época y con ideas de avanzada, diagramó la ciudad
soñada. Y la llamó "Filadelfia", el amor entre hermanos. Nada más
altruista e útopico a la vez: empezar de cero, en un lugar virgen y dotarlo de
la más absoluta libertad de ideas, de creencias y de expresión. La ciudad
carecía de los oscuros pasajes y pasadizos de la Londres que dejaban atrás,
donde se cometían los crímenes y vejámenes tan populares en la capital del
imperio. Avenidas arboladas, calles anchas y plazas eran la característica del
trazado y que forman el casco histórico de la actual ciudad.
Penn no
solo era un pintoresco, era un autor que supo plasmar sus ideas en conceptos,
manifiestos, libros y demás. Es un fundador importante, no solo por generar un
ámbito muy amplio de tolerancia que explica la existencia hoy en ese territorio
de todo tipo de expresión religiosa y cultural, sino por ser el precursor de la
idea de unidad entre las colonias, totalmente inconexas entre ellas en su
tiempo, que luego derivaría en los Estados Unidos.
Penn nació
anglicano, bautizado por sus padres y educado en ambientes religiosos
oficiales. Tenía por delante una vida cómoda con todos los favores de la corte,
un rey amigo personal de su padre y muy pendiente de su futuro. El pasto
hachado, como decimos aquí. Pero por algún motivo se hizo sensible a la
injusticia, a la desigualdad. De adulto reniega de la religión oficial por su
intolerancia y, como dije, se une a los cuáqueros, grupo notable por su
tolerancia hacia otras corrientes de pensamiento. Sus actividades,
principalmente sus panfletos y publicaciones, críticas de la religión oficial y
de todas las demás, salvo los cuáqueros, le significaron caer preso varias
veces. Y sobrevivió ileso gracias a la posición de su padre. Y la aventura americana
era la manera de cumplir su sueño sin romper con la metrópoli.
Formado en Oxford, entre otras instituciones, él gozaba de la condición de "caballero" (Cavalier), el grupo más selecto de alumnos. Formado por anglicanos, podían burlarse de sus colegas minoritarios como los puritanos y los cuáqueros. Pero Penn encontraba esas prácticas ofensivas y reñidas con su moral y así fue que decide unirse a éstos últimos. En su recorrido por Europa, visita París en pleno apogeo de Luis XIV. Reconoce la cultura francesa de la época mucho más refinada que las toscas costumbres de sus compatriotas, pero se indigna ante tanto lujo que observa en medio de la miseria general. Todas estas vivencias irán transformando su sentido común hasta desembocar en el idealista que logra plasmar su sueño en una enorme extensión de tierra virgen para la visión europea, pero que él intenta conciliar con los locales en busca de una sociedad nueva y superadora.
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| Plano original de Filadelfia de 1683 |
En
Filadelfia, la pena de muerte se aplicaba solo para 2 crímenes: asesinato y
traición. A diferencia de la madre patria donde más de 200 delitos eran
merecedor de ese castigo. Las cárceles eran humanas, verdaderos centros de
rehabilitación y reinserción mediante trabajos organizados. Pero no todo era
ideal ni se cumplió todo lo proyectado, más que nada porque sus numerosos
acompañantes no compartían de igual manera esta avanzada visión. Luego de la
fundación y organización de Filadelfia, tuvo que regresar a Inglaterra para
resolver en tribunales una disputa con el propietario de la colonia vecina,
Lord Delaware. Eso lo mantuvo en el continente europeo largos años. Filadelfia
fue fundada en 1681, Penn volvió a Europa en 1684 y regresó ya para
establecerse definitivamente en Pennsylvania en 1699. Para entonces la colonia
tenía 18000 residentes, Filadelfia 3000 habitantes, llena de comercios, industrias,
escuelas. Un centro cosmopolita donde se podía conseguir todo tipo de productos
importados, tanto materiales como conceptuales. Se alcanzó un nivel de
alfabetización única en entre las colonias y se convirtió en un polo cultural,
descollando en ciencias y medicina. En
la región se instalaron todas las religiones minoritarias y perseguidas en Europa:
aparte de los cuáqueros de Londres, ahí llegaron los Huguenots, menonitas, los
amish, católicos, luteranos y judíos procedentes de Inglaterra, Francia,
Holanda, Alemania, Suecia, Finlandia, Irlanda y Gales.
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| Los Amish hasta el día de hoy pueden practicar sus tradiciones en Pennsylvania |
Por esta
razón, entre otras, Filadelfia fue elegida la capital de la nueva nación, los
Estados Unidos, cuando se declaró la independencia en 1776. Y el lugar elegido
para discutir y redactar la Constitución en 1887-88.
Esto es, de
manera muy resumida, un pantallazo de los que fue una experiencia única dentro
del proceso colonial que un siglo después daría origen a los Estados Unidos. Y
aunque resumido en extremos, me parece indispensable para explicar el
surgimiento de nuevas y creativas religiones en los hoy Estados Unidos. Es
importante tener en cuenta la fundación de Pennsylvania y el personaje que
instrumentó este hecho que fue el mayor experimento social de su época: William
Penn.


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