ESCÉPTICO
Hace ya un par de años largos, cuando comencé con mi muro, subí un par de anécdotas vividas en la última de las escuelas que me tocó asistir en mi larga década por USA y Canadá. Transcurría 1968, apogeo de la guerra fría. Año trágico si los tuvo los EEUU. Ese año fueron asesinados Martin Luther King y Robert Kennedy. Lennon definiría estos hechos junto a otros eventos como "the dream is over". Producir cambios no era fácil.
En la escuela primaria viví, y me enteré por mis hermanas que en la secundaria pasaba igual, las histéricas paranoias producto de la guerra fría con la URSS. Puedo citar cientos de frases, lecturas, vivencias, todas bajo el barniz de ese conflicto ideológico. Hoy quiero contar de un par de ellos que significó un entredicho con mi maestra de 6to grado en un caso, y en otro asumido en mi acostumbrado silencio.
En geografía estudiábamos los estados de la unión, uno por uno, como si fueran unidades aisladas de toda región o entorno. Así me pude especializar en la economía, la producción y la población de Georgia, por ejemplo, y desconocer por completo lo que ocurría en la vecina Florida.
En geografía mundial pasaba lo mismo. Estudiábamos en detalle la geografía y las costumbres de Taiwán, país por entonces reconocido como China por los USA, negando la existencia de la China continental, nada menos. Varios compañeritos míos tenían hermanos peleando en Vietnam, por entonces. Así que la maestra no podía obviar el tema demasiado. Un día, a mis 11 años, con mi temprana inquietud y mar de dudas, le pregunto por qué teníamos (lo decía así) que ir a pelear en ese pequeño país del confín del mundo, suponiendo el centro ahí en mi escuela. La maestra contestó sin ninguna duda: "porque si no lo frenamos ahí vendrán a atacarnos aquí". En el acto visualice´a los vietnamitas desembarcando en las costas de California, algo que me pareció absolutamente absurdo. La quedé mirando a la maestra con cara de "¿en serio me lo estás diciendo?". Ella quedó en silencio, luego bajó la mirada y siguió con el tema del día. Pequeños gestos que me ganaron el mote de "rebelde" dentro de un grado bastante anodino. Otra cosa que "aprendí" en las lecciones de geografía fue la existencia del extenso tren trans-siberiano. Hoy conozco muchos detalles de su azarosa construcción arrancando desde los tiempos del zar. Pero en ese momento era la novedad. Un detalle del relato me sorprendió: viajar de Moscú hasta el Pacífico tardaba una semana en tren, si todo era normal. Pero la maestra nos hizo resaltar que la vía era una sola. Así que había que esperar a que el tren llegue a un extremo para recién poder otro tren dirigirse en sentido contrario. Esto en un ramal de 9300 kms!!! Yo desde los 8 años me pasaba largas horas caminando por unas vías que pasaban a 2 cuadras de casa cuando vivía en un pueblo del medio oeste, y sabía perfectamente que las vías eran una sola en la mayoría de los tramos rurales. Eso no impedía un normal tráfico de trenes. Y ya había visitado la Marco que a mis casi 60 años me acusa exactamente de lo mismo si hago una defensa de un sistema público de salud o si cuestiono sus vencidas teorías. Viendo en retrospectiva mi infancia comprendo mejor mi visión crítica a cualquier información que recibo y si bien algunas cosas de mi infancia no repetiría, otras, como estos cuestionamientos, me producen orgullo, siendo un pibe bastante indefenso en un medio distorsionado por tensiones que no tenía por qué comprender a esa edad.
Argrentina en dos oportunidades y el trayecto de Bs. As. a Tucumán lo conocía solo por La Estrella del Norte. Tren que paraba en Rosario, Rafaela y La Banda y siempre en cada uno de esos lugares pasaba algún tren de carga o pasajeros en sentido contrario. Y hasta en algún lugar intermedio pasaba un tren al lado en sentido contrario. Guardé un prudente silencio ante la explicación de la misma maestra para no ser señalado de "comunista" que era el mote que uno se ganaba si cuestionaba cualquiera de estas afirmaciones. Por esto me causa tanta gracia mis absurdos debates con
En la escuela primaria viví, y me enteré por mis hermanas que en la secundaria pasaba igual, las histéricas paranoias producto de la guerra fría con la URSS. Puedo citar cientos de frases, lecturas, vivencias, todas bajo el barniz de ese conflicto ideológico. Hoy quiero contar de un par de ellos que significó un entredicho con mi maestra de 6to grado en un caso, y en otro asumido en mi acostumbrado silencio.
En geografía estudiábamos los estados de la unión, uno por uno, como si fueran unidades aisladas de toda región o entorno. Así me pude especializar en la economía, la producción y la población de Georgia, por ejemplo, y desconocer por completo lo que ocurría en la vecina Florida.
En geografía mundial pasaba lo mismo. Estudiábamos en detalle la geografía y las costumbres de Taiwán, país por entonces reconocido como China por los USA, negando la existencia de la China continental, nada menos. Varios compañeritos míos tenían hermanos peleando en Vietnam, por entonces. Así que la maestra no podía obviar el tema demasiado. Un día, a mis 11 años, con mi temprana inquietud y mar de dudas, le pregunto por qué teníamos (lo decía así) que ir a pelear en ese pequeño país del confín del mundo, suponiendo el centro ahí en mi escuela. La maestra contestó sin ninguna duda: "porque si no lo frenamos ahí vendrán a atacarnos aquí". En el acto visualice´a los vietnamitas desembarcando en las costas de California, algo que me pareció absolutamente absurdo. La quedé mirando a la maestra con cara de "¿en serio me lo estás diciendo?". Ella quedó en silencio, luego bajó la mirada y siguió con el tema del día. Pequeños gestos que me ganaron el mote de "rebelde" dentro de un grado bastante anodino. Otra cosa que "aprendí" en las lecciones de geografía fue la existencia del extenso tren trans-siberiano. Hoy conozco muchos detalles de su azarosa construcción arrancando desde los tiempos del zar. Pero en ese momento era la novedad. Un detalle del relato me sorprendió: viajar de Moscú hasta el Pacífico tardaba una semana en tren, si todo era normal. Pero la maestra nos hizo resaltar que la vía era una sola. Así que había que esperar a que el tren llegue a un extremo para recién poder otro tren dirigirse en sentido contrario. Esto en un ramal de 9300 kms!!! Yo desde los 8 años me pasaba largas horas caminando por unas vías que pasaban a 2 cuadras de casa cuando vivía en un pueblo del medio oeste, y sabía perfectamente que las vías eran una sola en la mayoría de los tramos rurales. Eso no impedía un normal tráfico de trenes. Y ya había visitado la Marco que a mis casi 60 años me acusa exactamente de lo mismo si hago una defensa de un sistema público de salud o si cuestiono sus vencidas teorías. Viendo en retrospectiva mi infancia comprendo mejor mi visión crítica a cualquier información que recibo y si bien algunas cosas de mi infancia no repetiría, otras, como estos cuestionamientos, me producen orgullo, siendo un pibe bastante indefenso en un medio distorsionado por tensiones que no tenía por qué comprender a esa edad.
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| Ferrocarril Trans-Siberiano |

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