viernes, 25 de julio de 2014

MENTES QUE BRILLAN

Las tribulaciones de la vida cotidiana me llevan a veces a pasear por el jardín, el de los senderos que se bifurcan, buscando definiciones que no logro encontrar en otras partes. Vida, muerte, realidad, fantasía aparentan cobrar sentido durante esas caminatas. A poco de andar, entre colores maravillosos, perfumes de flores indefinidas y bifurcaciones inesperadas, encuentro a un hombre sentado sobre una piedra leyendo un libro antiguo. Era el tipo de hombre que aparentaba emanar cierta sabiduría. Al verme acercar, baja el libro y me mira con amabilidad. Lo saludo cordialmente y se me da por preguntarle su actividad, cuando en realidad quería saber qué hacía ahí.
Soy físico teórico, responde, con un dejo de rubor, como pidiendo disculpas.
Que oportuno, respondí, porque me interné en este jardín preguntándome sobre la realidad, como entenderla, interpretarla.
La realidad, como la vemos, no existe, responde. Ante mi estupor, continúa. Todo el universo está compuesto por ondas. No hay realidad, como tal. Solo ondas y los campos por donde discurren. Campos de fuerzas, llamados bosones, campos de partículas, llamados fermiones. Y todo está compuesto de ondas.
Pero yo veo cosas y las puedo tocar.
Es así, es nuestra percepción. Si observamos con atención una onda, ésta se convierte en una partícula, pero si no la miramos, sigue siendo una onda.
¿Si la miro, veo una partícula, pero si no la miro, qué pasa?
La partícula no existe, al menos no en ese lugar, en ese momento.
¿Yo con mirar puedo alterar el presente, entonces?
No solo eso. Si la partícula que observa está en movimiento, proviene de otros puntos por donde pasó antes. Pero solo pasó por ahí si fue observada. Mirando no solo altera el presente, usted altera el pasado.
Quedé pensando unos segundos y no pude evitar decir:
Con todo respeto, eso me suena contrario a toda intuición, a toda lógica. Para ser franco, como teoría me parece absurda.
No se justifique amigo, a mi también me parece absurda y contra toda lógica. Pero en 80 años de ensayos, experiencias y observaciones jamás se contradijo esa teoría. Siempre se cumplió. Es como funciona la realidad, el universo.
Cuando pude reaccionar, me di cuenta que todavía estaba con la boca entreabierta. La transformé en una tímida sonrisa a manera de despedida y seguí mi camino. Mientras pensaba en lo que acababa de oír iba observando las maravillas de ligustros, flores y árboles que adornaban el jardín. Pensar que eran solo visiones que se acomodaban a medida que las miraba. Apareciendo solo en el instante que posaba la vista en ellas. Me di cuenta que paseaba por el Jardín de los Presentes. Todo era presente, instantáneo, volátil. Y pensé ¿cómo puede una teoría tan absurda estar tan acertada?
A poco de andar, en otro claro del jardín encontré un segundo hombre, sentado también en otra piedra grande, contemplando el paisaje hasta percatarse de mi presencia. Ilustrado el hombre, me daba la impresión.
¿Es usted físico? se me ocurrió preguntar por toda presentación.
No, para nada. Respondió.
Soy economista liberal. ¿Y usted?
Yo cuando paseo por aquí sólo divago sobre la realidad y esas cosas, no soy nada más.
Yo entiendo la realidad, si le sirve de algo.

Por supuesto, buen hombre, sería de gran ayuda.
La realidad la maneja el mercado. Las leyes de oferta y demanda. Si uno deja librada las fuerzas de la naturaleza, el hombre busca su progreso, realiza inversiones, surgen empresas, fábricas, productores. Si el estado no interviene con regulaciones e impuestos que todo lo distorsiona, se produce un círculo virtuoso de crecimiento, los empresarios se enriquecen, pagan buenos salarios a sus trabajadores, estos consumen y así los grandes beneficios de pocos se derraman sobre el conjunto de la sociedad, esta progresa y todos están felices. Y como todos tienen buenos sueldos y son felices, pueden construir sus propias casas, mandar a sus hijos a escuelas privadas y pagar por una buena salud, así el estado no debe preocuparse por esos temas y puede concentrarse en la seguridad, su principal tarea. Eso es lo natural, esa es la mejor realidad que todos debemos buscar.
Y si amigo. Debo confesar que su explicación tiene su lógica, suena muy coherente. 
Como era un tema del que sí escuché hablar por décadas, algo sabía al respecto. Y todavía con la cabeza alterada por las palabras del físico, se me ocurrió agregar.
Pero en 80 años de ensayos, experiencias y observaciones jamás se cumplió esa teoría.
Noté que el hombre me miraba sin ver, sabía que buscaba desesperadamente entre sus memorias el ejemplo concreto que contradiga lo que acabada de aseverar. Con una tibia sonrisa me di la vuelta para seguir mi placentero paseo.
Sin ocultar una sonrisa cada vez menos sutil, iba pensando íntimamente ¿cómo puede una teoría tan razonable estar tan equivocada?




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